Acerta consolida su certificación conforme a Food Waste Saver de CONFICERT, primera marca de calidad que permite a las empresas de la cadena alimentaria demostrar de forma totalmente transparente al consumidor su compromiso con el cumplimiento de la Ley de Desperdicio Alimentario y ahora también da respuesta al Reglamento de Ejecución (UE) 2026/2 de la Comisión, que será de obligado cumplimiento a partir del 2 de marzo de 2027.
De conformidad con la norma, las grandes empresas -y, a partir de 2030, también las medianas- están obligadas a hacer público anualmente el número y el peso total de los productos desechados, los motivos de su destrucción y la proporción que se destina a cada tipo de tratamiento de residuos (reciclado, valorización energética o eliminación). Aunque es una regulación transversal, su impacto en el sector alimentario será especialmente significativo: los alimentos también se consideran productos de consumo, por lo que esta obligación se convierte en un mecanismo directo para visibilizar y reducir el desperdicio alimentario.
Este nuevo marco europeo establece disposiciones vinculantes sobre el formato y los detalles para la divulgación de información relativa a los productos de consumo no vendidos que son desechados.
Transparencia y trazabilidad
A través de la certificación Food Waste Saver de CONFICERT, Acerta ofrece a los operadores la posibilidad de evaluar de forma objetiva sus medidas preventivas y comunicar con total transparencia los resultados alcanzados, tanto ante la sociedad como ante el mercado, un compromiso real con la sostenibilidad. Además de avalar el cumplimiento normativo, esta certificación contribuye a fortalecer, gracias a su transparencia al consumidor final, la reputación responsable de las organizaciones en un contexto cada vez más exigente y orientado al impacto social y ambiental. La normativa europea establece un matiz crítico: la donación de productos de consumo evidencia la intención de no desecharlos, por lo que estos quedan excluidos de la obligación de divulgación como residuos.
Este punto converge directamente con la normativa española, que obliga a las empresas a contar con un plan de prevención específico y a destinar los excedentes aptos para el consumo prioritariamente a la donación mediante acuerdos formales.
“La integración de las normativas de prevención del desperdicio y el nuevo Reglamento de Ejecución de la UE constituyen un hito que marca un antes y un después en la transparencia corporativa”, apunta Patricia Fernández, técnico del Departamento de Desarrollo de Acerta. “El plan de prevención deja de ser un mero documento interno para convertirse en el eje que evita la destrucción de productos. A través de Food Waste Saver, ponemos a disposición de las empresas un mecanismo para realizar un autodiagnóstico eficaz, reducir pérdidas y demostrar ante las autoridades y los consumidores que su gestión de excedentes es responsable y auditable”.
Para poder ver el contenido completo tienes que estar suscrito. El contenido completo para suscriptores incluye informes y artículos en profundidad
