El sector químico español (CNAEs 20 y 21) cerró 2025 con una cifra de negocios de 85.417 millones de euros, prácticamente similar a la registrada en 2024 (- 0,1%). Aunque la producción creció un 1,3%, la caída de los precios (- 1,6%) anuló este crecimiento, ajustando a la baja la cifra de negocios. La debilidad de la demanda europea, junto a la creciente presión competitiva internacional y las tensiones comerciales, han condicionado el comportamiento negativo de los precios.
En términos generales, se mantuvo un crecimiento estable en los sectores de Química de Consumo y Farmaquímica, mientras que la Química Básica, que representa una tercera parte de la producción, volvió a acusar la debilidad de la demanda internacional, fundamentalmente europea, en sectores clave como la automoción o la construcción. Caracterizada por su alta demanda energética, la Química Básica sigue arrastrando un grave problema de competitividad por los desproporcionados precios del gas y la electricidad que Europa afronta en los últimos años, particularmente desde la crisis de Ucrania.
El sector químico, el mayor exportador de la economía española
En 2025, las exportaciones del sector químico alcanzaron los 62.926 millones de euros, registrando un crecimiento del 6,4%, lo que le situó como primer sector exportador de la industria española, al concentrar el 18% de las mercancías vendidas en mercados exteriores, seguido de la automoción (16,1%) y la industria alimentaria (15,2%).
En términos generales, la industria química realiza el 73,7% de su cifra de negocios en mercados internacionales y mantiene relaciones comerciales con prácticamente todos los países del mundo. Por zonas geográficas, el 56% de las exportaciones tuvo como destino países de la Unión Europea, siendo Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) los principales mercados de destino. Por su parte, las exportaciones extracomunitarias se dirigieron principalmente a EEUU (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).
Por lo que respecta a las importaciones, estas crecieron un 7,7%, hasta los 66.852 millones de eurso. Los principales orígenes de las compras exteriores fueron EEUU (12,7%), Alemania (12,6%) y Francia (10%), mientras que China ocupó la sexta posición, con un 5,9%.
La Química Básica mantiene su situación crítica
Junto a la debilidad de la demanda, el negativo comportamiento de la Química Básica europea continúa estando determinado por diversos factores estructurales, siendo el más relevante el fuerte diferencial de costes energéticos frente a EEUU y China.
En el caso del gas natural, el Henry Hub estadounidense mantiene precios entre cuatro y cinco veces inferiores a los del mercado de referencia europeo (TTF), mientras que el país asiático accede, de media, a precios un 30% inferiores.
En el caso de la electricidad, tanto EEUU como China registran precios medios finales para la industria -sin considerar ayudas o compensaciones- entre 80 y 110 €/MWh, frente al elevado precio medio industrial de la UE, que en el primer semestre de 2025 se situó en 179 €/MWh, si bien existen amplios rangos de precios entre países (desde 73 €/MWh en Finlandia hasta 240 €/MWh en Italia).
A este escenario se añaden otros factores, como la sobrecapacidad global instalada (fundamentalmente en China), las prácticas comerciales desleales en forma de dumping y subvenciones, así como el diferencial de presión regulatoria, especialmente en lo relativo a las políticas de cambio climático. Todo ello configura un contexto especialmente adverso para las industrias básicas y estratégicas europeas, que exige la activación urgente de medidas a escala comunitaria y nacional.
En el caso de España, la expectativa de unos precios energéticos más competitivos, apoyada en una amplia base de generación renovable y en el positivo comportamiento de la economía, han permitido amortiguar parcialmente este deterioro respecto a otros países comunitarios. No obstante, la tendencia seguirá siendo descendente si no se adoptan medidas de choque adecuadas. Es relevante subrayar, además, que la Química Básica suministra productos esenciales para el 98% de las actividades productivas, al estar al inicio de prácticamente todas las cadenas de valor, constituyendo un elemento fundamental para la autonomía estratégica.
Existe, por tanto, un evidente riesgo de desinversión. Desde 2022, la industria química básica europea ha cerrado 126 plantas, perdiendo 37 millones de toneladas de capacidad de producción, lo que equivale al 9% de la capacidad instalada.
Impacto del conflicto en Oriente Medio en el sector químico
Por lo que respecta al actual conflicto en el Golfo Pérsico, su principal impacto sobre el sector químico se concentra en el incremento de los costes energéticos, especialmente del gas natural y la electricidad. En el primer caso, el diferencial de precios registrado en marzo respecto a febrero alcanza los 20,5 €/MWh, lo que supone un sobrecoste estimado de 40 millones € para el sector.
En cuanto a la electricidad, aunque el diferencial de precio medio mensual en el mercado mayorista respecto a febrero es superior, situándose en 23,6 €/MWh, su impacto estimado es más bajo, en torno a 20 millones de euros, debido al menor peso del consumo eléctrico frente al gas natural.
No obstante, el impacto real sobre el sector químico dependerá tanto del grado de cobertura que las empresas mantengan en sus contratos de suministro energético, como de la capacidad de trasladar aguas abajo los sobrecostes generados y de que estos puedan ser asumidos por la demanda.
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