La Asociación Española de Normalización, UNE, y la Federación de Consumidores y Usuarios CECU han puesto en marcha una campaña de comunicación conjunta para acercar la normalización a la ciudadanía y mostrar cómo la participación de los consumidores y de las organizaciones de la sociedad civil contribuye al desarrollo de normas técnicas más útiles, inclusivas y alineadas con las necesidades de las personas.
La campaña, desarrollada en el marco del convenio de colaboración suscrito por ambas entidades, incluye un vídeo divulgativo y una serie de contenidos para redes sociales con los que se pretende dar a conocer la importancia de la normalización y fomentar una mayor implicación de la sociedad civil en estos procesos.
Las normas técnicas están presentes en numerosos ámbitos de la vida cotidiana, desde los productos y servicios que utilizamos, hasta sectores estratégicos como la digitalización, la economía circular, la energía, la alimentación o la movilidad. Sin embargo, tanto su impacto como las oportunidades que existen para que consumidores y organizaciones sociales participen en su desarrollo siguen siendo poco conocidos.
A través de esta campaña, UNE y CECU explican que la normalización no es únicamente un proceso técnico, sino también un espacio de colaboración en el que la experiencia de los usuarios puede contribuir a desarrollar soluciones más seguras, accesibles, sostenibles y adaptadas a las necesidades de la sociedad.
Un ejemplo de ello es el desarrollo del cargador común USB-C, una iniciativa en la que la demanda de consumidores y organizaciones sociales contribuyó a impulsar una solución que facilita la compatibilidad entre dispositivos electrónicos, mejora la experiencia de uso y favorece la reducción de residuos electrónicos al disminuir la necesidad de múltiples cargadores diferentes.
Otro ámbito en el que la participación social resulta especialmente relevante es el de la digitalización. La incorporación de la perspectiva de los consumidores y de organizaciones que representan distintos intereses permite abordar retos como la accesibilidad, la privacidad, la seguridad o la transparencia en el uso de la tecnología, contribuyendo a reducir posibles situaciones de exclusión digital. En este sentido, el desarrollo de normas vinculadas a tecnologías como la inteligencia artificial requiere contar con la participación de los colectivos afectados, para garantizar que aspectos como la protección de derechos, la ausencia de sesgos o la prevención de prácticas manipuladoras sean tenidos en cuenta y que estas soluciones respondan a las necesidades de la sociedad.
Normalización abierta, participativa y basada en el consenso
Javier García, director general de UNE, comenta: “La implicación de consumidores, usuarios y organizaciones representativas del interés público enriquece el proceso de consenso, fortalece su transparencia y legitimidad, al contar con la participación de todas las partes interesadas, y contribuye al desarrollo de normas más inclusivas, sostenibles y alineadas con los retos sociales actuales. En este contexto, UNE mantiene su compromiso con una normalización abierta, participativa y basada en el consenso, que permita seguir desarrollando normas al servicio de las personas, las organizaciones y el interés general que con la participación de estos grupos de interés tengan una mayor aceptación e impacto”.
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