Acerinox cerró el primer semestre del año afianzando su hoja de ruta estratégica y registrando un beneficio neto de 77 millones de euros, frente a las pérdidas de 18 millones del mismo periodo de 2025. El EBITDA ascendió a 271 millones de euros, un 27% superior al del mismo periodo de 2025.
Este resultado ha estado marcado por la continuada solidez del negocio en EEUU y el cambio de tendencia registrado en el mercado europeo. La producción de acería durante los primeros seis meses ascendió a 1,03 millones de toneladas (un 2% más respecto al primer semestre de 2025), mientras que la facturación se situó en 2.966 millones de euros (-3%) por el mix de productos.
“Los resultados del segundo trimestre confirman un claro punto de inflexión y demuestran la capacidad de recuperación y la solidez de la compañía, mostrando una significativa mejoría respecto a los datos del primer trimestre”, ha afirmado Bernardo Velazquez, CEO de Acerinox. “Nuestra posición en el mercado norteamericano sigue siendo el gran motor de nuestra rentabilidad, mientras que en Europa destaca especialmente el cambio de tendencia impulsado por las nuevas medidas regulatorias”.
Durante el semestre, el flujo de caja operativo ha sido de 43 millones de euros, marcado por el incremento del capital circulante de explotación por valor de 146 millones de euros, debido a la mayor actividad e incremento de los precios de las materias primas. Por otro lado, se han hecho inversiones por valor de 148 millones de euros. Por todo ello, la deuda financiera neta se situó en 1.361 millones de euros.
Nuevas medidas de defensa comercial
Aunque la demanda final permaneció contenida, las importaciones en Europa cayeron un 31% en el semestre. A la implantación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) desde el 1 de enero de 2026, se suma la entrada en vigor el 1 de julio de las nuevas medidas de defensa comercial de la Comisión Europea (reducción del 55% en cuotas anuales y aranceles del 50% para excedentes).
“Estas medidas son fundamentales para mitigar los excedentes de producción exportados desde países con sobrecapacidad y devolver la competitividad a la industria europea”, ha señalado Bernardo Velázquez. “Ante la inestabilidad en las cadenas de suministro globales, la autonomía estratégica y el suministro local sitúan al acero en el eje de la política industrial y como motor de empleo de calidad”.
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