El programa Innobideak-Kudeabide ofrecerá ayudas económicas, asesoramiento y formación para mejorar los niveles de gestión.
En su comparecencia durante la Jornada sobre “nuevas relaciones laborales” organizada por ADEGI.
Hoy más que nunca necesitamos que la generación de valor y riqueza se encuentre en el centro de todas las actuaciones de índole público y privado, como eje primordial de la mejora de la competitividad y la cohesión social de Euskadi.
No hay verdadera competitividad sin cohesión social. Pero con demasiada frecuencia se olvida que la distribución de la riqueza, la tendencia a una sociedad más igualitaria y equitativa, la prestación de servicios sociales, educativos y sanitarios de calidad… no pueden realizarse si no ponemos un acento especial en la generación de riqueza.
El estado de bienestar y la generación de riqueza son dos caras de una misma moneda. Es necesario mantener un equilibrio de ambas, más aún, teniendo en cuenta los índices de desempleo que, por desgracia, estamos manejando.
La actividad económica, la labor empresarial necesita de un contexto que favorezca la competitividad y por tanto la creación de riqueza y empleo.
Y en ese campo la sociedad vasca tiene mucho que mejorar todavía. La figura de la empresa y del empresario no son valorados como debieran. Demagogias y radicalismos todavía encuentran demasiado fácilmente eco en esta sociedad. Y no hay desarrollo ni progreso sin empresas y sin empresarios.
La búsqueda de un entorno favorecedor de la figura del empresario y del desarrollo sostenible de las empresas de nuestro país deberá estar presente en nuestras políticas y procesos de toma de decisiones.
Y no estamos hablando de reducción de salarios, de precariedad del empleo y disminución de derechos… sino de todo lo contrario. Estoy hablando de:
1) Apostar por las actividades de mayor valor añadido. La nuestra nunca ha sido ni puede ser tampoco en el futuro una competitividad que se base únicamente en el abaratamiento de costes. Los costes son un conjunto de factores muy importantes, pero nuestra apuesta estratégica como país pasa necesariamente por, partiendo de lo que ya sabemos hacer, incrementar el posicionamiento económico de Euskadi a través de actividades de alto valor añadido que nos aporten ventajas competitivas en este nuevo orden de competencia industrial.
2) Democratizar las empresas, de establecer cauces de más participación de las personas en el capital, en la gestión y en los resultados, que puedan apalancar la generación de contextos laborales más competitivos en el seno de nuestras empresas.
Dicho todo lo anterior, resulta necesario que nuestras empresas emprendan el camino de transitar de un modelo de relaciones laborales basado en la confrontación a un modelo basado en la comunicación, la transparencia, la confianza y la participación de las personas.
En este sentido, me gustaría realizar un llamamiento a la responsabilidad, al diálogo social, a la negociación y el pacto, como herramientas de trabajo de primer orden para la búsqueda de puntos de encuentro entre los diferentes interlocutores sociales.
Necesitamos superar las relaciones laborales basadas en el conflicto, no podemos seguir en la actual situación de confrontación. Y la base para el cambio pasa por generar el sentimiento de un compromiso compartido entre las personas de cada organización.
Sólo mediante actitudes abiertas y constructivas, desde el respeto a los diferentes intereses pero desde la asunción de un proyecto compartido de país, podemos hacer frente a la crisis en las mejores condiciones.
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