Como saben los aficionados al ciclismo y los profesionales del sector, la década pasada fue una etapa emocionante aunque a veces dura para el fabricante de bicicletas más famoso de Suiza: BMC. La empresa, fundada por un expatriado inglés que producía bicicletas para la marca inglesa Raleigh, fue adquirida en 2001 por el hombre de negocios suizo Andy Rihs, quien construyó una fábrica impresionante en Grenchen, cerca de Berna, con un objetivo claro: crear una bicicleta y equipo capaces de ganar el Tour de Francia.
La victoria acabó llegando en 2011 con el ciclista australiano Cadel Evans, y desde entonces la reputación de BMC como fabricante de bicicletas codiciadas y avanzadas tecnológicamente no ha hecho más que crecer. Ahora, aparte de las bicicletas del equipo, la fábrica produce unidades con cuadro de carbono personalizadas y acabadas a mano para profesionales, aficionados y practicantes.
El centro de mecanizado CNC Haas VF4-SS Super-Speed, instalado en la fábrica desde 2010, fabrica guías y utillajes, componentes de plástico y piezas de prueba o prototipos de nuevas bicicletas.
Proceso productivo
Al otro lado del espectro, los cuadros de BMC para el público general se fabrican en China y Taiwán, donde ingenieros de la empresa controlan la calidad antes de mandar las bicicletas a Europa.
“Cuando llegan aquí, las bicicletas están listas para circular en un 80%”, señala Martin Känzig, director de operaciones de BMC, en Grenchen.
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