IFS -proveedor de software de IA Industrial- anuncia una nueva fase para la IA en las empresas que ahora buscan soluciones cada vez más especializadas.
Según un nuevo estudio realizado por IFS junto con The Futurum Group, en cinco de los seis sectores industriales analizados, más del 60% de las organizaciones considera “muy importante” o “crítico” disponer de soluciones de IA específicas para su industria.
Esta demanda alcanza el 72,4% de las empresas de construcción e ingeniería, el 69,5% en telecomunicaciones, el 66,7% en transporte y logística, el 62,2% en aeroespacial y defensa y el 61,9% en fabricación. En energía y utilities, se sitúa en el 48,8%.
El informe, basado en las respuestas de 664 responsables de empresas industriales de Norteamérica y Europa, entre ellos directivos españoles, refleja así una evolución desde el uso de herramientas generalistas hacia una IA capaz de desenvolverse en procesos y entornos específicos de cada industria.
“Las empresas industriales están buscando una IA que conozca su realidad y sea capaz de trabajar sobre los procesos que sostienen sus operaciones. La especialización, la integración con los sistemas empresariales y la capacidad de operar dentro de unos marcos de control definidos son fundamentales para llevar la IA a procesos críticos y ampliar progresivamente su autonomía”, afirma Gonzalo Valle, director de Preventa de IFS Iberia.
La IA avanza del copiloto hacia una mayor autonomía
Actualmente, el 63% de las organizaciones utiliza la IA para asistir o completar tareas individuales, mientras que un 22% ya ejecuta flujos de trabajo semiautónomos con una supervisión humana limitada y un 10% opera con IA mayoritariamente autónoma. Solo un 4% de las organizaciones analizadas aún no ha desplegado IA en sus operaciones.
La evolución hacia una mayor autonomía está dando paso a un nuevo modelo de IA. A diferencia de los copilotos tradicionales, que ayudan a las personas a realizar tareas concretas, los trabajadores digitales pueden ejecutar procesos completos de principio a fin, dejando la intervención humana para aquellas situaciones que requieren supervisión o toma de decisiones.
Esta evolución también está cambiando las prioridades de las empresas a la hora de elegir tecnología. La integración con los sistemas existentes es el factor más valorado (36%), seguido de la fiabilidad y precisión (34%) y la gobernanza y auditabilidad (30%).
A continuación, se sitúan la flexibilidad (28%), los flujos de trabajo preconfigurados (26%) y la velocidad de despliegue (21%).
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