CMZ es hoy en día un conocido fabricante de tornos CNC. CMZ es una empresa familiar, un legado que los Zumarraga han ido transmitiendo de generación en generación. Fue Florencio Zumarraga, el abuelo de los actuales dueños, quien empezó todo en los bajos de un pequeño edificio de Zaldibar (Bizkaia). Entonces, CMZ fabricaba todo tipo de maquinaria, hasta que lanzó las limadoras L-350 y, con ello, saboreó las mieles del éxito.
Afán de superación
Sin embargo, no todo fue siempre tan bonito. En los 60, CMZ se vio afectada por una fuerte crisis de estabilización que logró superar gracias al trabajo duro y a las exportaciones. Esto le permitió crecer, aumentar personal, cambiar de instalaciones y, con ello, aumentar su capacidad productiva. Tras las limadoras, llegaron los tornos paralelos y, con ellos, los Halcón 360, los primeros tornos CNC de CMZ. Justo en ese momento, entraron en escena los hermanos Zumarraga y los acontecimientos tomaron un rumbo inesperado.
Especialización y perseverancia
Dicen que, para alcanzar el éxito hacen falta dos cosas: soñar y trabajar. La tercera generación estaba al mando de CMZ y la empresa atravesaba un momento difícil. Cuando todos los fabricantes apostaban por diversificar y aumentar la cartera de productos, Aitor e Iñaki Zumarraga decidieron ir a contracorriente y especializarse únicamente en los tornos CNC.
“En aquella época, una decisión tan arriesgada y controvertida parecía ser una firma directa de la sentencia de muerte. Nada más lejos de la realidad. Soñaron con fabricar los mejores tornos CNC y, poco a poco, lo consiguieron”, aseguran fuentes de la empresa.
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