En estas fechas en las que todos andamos apresurados por concluir proyectos, por terminar ofertas, por firmar contratos, por completas y entregar pedidos… quedan ya pocos días para que vuelva de nuevo la Navidad, y algunos días más para que nos diga adiós 2025.
Como en años anteriores muchos de nosotros nos pondremos una vez más a elaborar las famosas listas propias de las fechas entre las que la Carta a los Reyes Magos es la más entrañable. Parece que, como otros aspectos propios de este tiempo, esta actividad empieza a perderse. Hoy, incluso los más pequeños se dejan llevar por las prisas, la ley del mínimo esfuerzo, la inmediatez… y dejan a sus mágicas majestades un catálogo con las páginas dobladas y Xs marcadas en aquellos juguetes que desean.
No obstante, no olvidaremos la última carta que una persona muy cercana escribió a los Reyes Magos. Eran nada más y nada menos que tres folios a doble cara escritos en perfecta caligrafía infantil. Y no era extensa porque contenía una numerosa lista de juguetes. Era larga porque iba explicando a sus Majestades cada una de sus peticiones: los motivos por los que pedía cada artículo incluido en la lista, qué iba a hacer con ello, e incluso con quién iba a compartir cada regalo. Ese año nuestro amigo recibió de los Reyes todos y cada uno de los regalos incluidos en la lista. Y es que sus Majestades son mágicas, pero, sobre todo, sabias.
Otra de las tradicionales listas de esta época la constituyen los propósitos para el año nuevo: hacer ejercicio, mejorar en idiomas… ¿Qué ocurriría si, como nuestro niño de ayer, explicásemos cada uno de nuestros objetivos?: ¿por qué los proponemos?, ¿qué conseguiríamos con ello?, ¿qué personas mejorarían también con ello?... Personal y profesionalmente nuestros propósitos no solo nos implican a nosotros mismos, también suelen afectar a otras personas. Porque nadie estamos solos, ni en el trabajo ni en la vida y, por ello, es lógico y necesario, incluir en nuestra lista, propósitos que también afecten positivamente a otras personas, departamentos, clientes, proveedores…
¿Por qué este año no elaboramos una lista de propósitos compartidos y la intercambiamos con los interesados? Puede que así, en 2026 obtengamos también todos o la mayoría de nuestros deseos y objetivos.
El equipo que hace IMHE, PLAST´21 y QUALITAS os desea Feliz Navidad y Próspero 2026

