Esta iniciativa dentro del proyecto EIBT-Sudoe que lidera Cein tiene el propósito de contribuir a la creación y consolidación de nuevas empresas EIBT y a su integración en el tejido económico de la región del sudoeste europeo a partir de la cooperación transnacional. Lideradas por Cein, en la iniciativa participan otras cinco entidades de País Vasco, Asturias, Aquitania (Francia) y Alentejo (Portugal). Es un proyecto cofinanciado por la UE en el marco del Programa de Cooperación Territorial del Espacio Sudoeste Europeo (Sudoe).
La guía tiene por finalidad ofrecer una descripción completa del proceso global de acompañamiento y de las distintas tareas a realizar, para dar el mejor servicio posible a la EIBT que se beneficia de su apoyo. Está dirigida esencialmente a los técnicos de: viveros de empresas, organizaciones de apoyo a emprendedores, Centros de Innovación Empresarial, agencias de desarrollo económico, centros tecnológicos y universidades.
Contextualización: la importancia de las EIBT
En el marco de esta “Guía Metodológica de Apoyo a la Creación y Desarrollo de Empresas Innovadoras de Base Tecnológica o EIBT”, se define a las mismas como organizaciones productoras de bienes y servicios, comprometidas con el diseño, desarrollo y producción de nuevos productos y/o procesos de fabricación innovadores a través de la aplicación sistemática de conocimientos técnicos y científicos.
Las EIBT son empresas que se desarrollan principalmente en áreas tales como la informática, las comunicaciones, la mecánica de precisión, la biotecnología, la química fina, la electrónica, la instrumentación, etc., y, en muchas ocasiones, sus orígenes se encuentran en spin-off de proyectos llevados a cabo por universidades y centros tecnológicos que poseen recursos humanos especializados y han efectuado inversiones en infraestructura para la investigación y la creación de conocimiento. En otras ocasiones, son las propias empresas las que han llevado a cabo este esfuerzo de generación de nuevas actividades empresariales, fenómeno también denominado spin-off industrial proactivo.
La función de las EIBT como mecanismo de desarrollo económico de las regiones es fundamental y estratégica porque permite traducir en actividad empresarial la capacidad de innovación y desarrollo tecnológico de los actores que se dedican a ello (universidades, laboratorios, centros tecnológicos y empresas), ya que transfieren conocimiento tecnológico y científico a sus nuevos productos y servicios, lo cual redunda en un mayor aprovechamiento del conocimiento.
Resultan también importantes para las economías porque establecen y estrechan relaciones entre universidades y centros tecnológicos y empresas, lo que produce un cambio cultural que tiene una gran fuerza expansiva entre los investigadores y docentes y, por lo tanto, también entre los estudiantes.
Además, este tipo de compañías generan empleo de calidad para personal cualificado, tienen un gran potencial de desarrollo nacional e internacional y permiten a una región desarrollarse mediante la generación de riqueza propia y exportable en sectores de futuro, garantizando un desarrollo sostenible en el tiempo.
Por eso, debemos crear las condiciones necesarias para que el proceso se produzca naturalmente e involucrar en él a todos los agentes facilitadores a tiempo y en tiempo para que, realizando cada uno lo que mejor sabe hacer, el resultado sea un conjunto coordinado de acciones que den como fruto la creación de EIBT prósperas para el futuro y con capacidad para diversificar el tejido industrial de las regiones.
Fase 1: Sensibilización
Los objetivos generales que se fijan son los siguientes: crear un entorno favorable a la aparición de nuevos proyectos EIBT; lograr un ecosistema de instituciones coordinadas en la región de aplicación; generar una cultura emprendedora y motivar en los productores de ciencia y tecnología y sus comunidades hacia la creación de empresas, y ser detonante para una mayor detección de futuros proyectos EIBT.
La labor de sensibilización tiene una doble vertiente en función del entorno en el que se desarrolla, distinguiéndose dos principalmente:
1) Ámbito territorial. En este caso, las pautas de actuación tienen un alcance regional.
2) Ámbito productor de ciencia y tecnología. Las universidades y los centros tecnológicos son, este contexto, los agentes sobre cuya comunidad es necesario trabajar para crear esa cultura emprendedora.
Respecto del territorio, la entidad encargada de realizar las labores de sensibilización es, por lo general, la unidad responsable dentro de la autoridad regional; por ejemplo, el departamento de innovación o desarrollo económico de los gobiernos regionales, que a su vez encomiendan esta función a agentes públicos o semipúblicos especializados, como pueden ser las entidades de fomento del emprendimiento, incubadoras regionales, agencias de desarrollo local, etc.
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