Para detener la pérdida de especies en Europa, un objetivo de la UE para 2020 que está lejos de alcanzarse, hacen falta iniciativas que amplíen el efecto de otras políticas ya en marcha, como la Red Natura 2000 de espacios protegidos europeos. Por ello, los países de la UE preparan estrategias que darán protagonismo a un nuevo instrumento: las infraestructuras verdes. De ellas se hablará en la sesión técnica “Restauración, conectividad e infraestructura verde” de Conama 2016, 13 Congreso Nacional del Medio Ambiente, que se celebrará del 28 de noviembre al 1 de diciembre en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.
Concepto
La Unión Europea define “infraestructura verde” como una red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, planificada de forma estratégica, diseñada y gestionada para la prestación de una extensa gama de servicios ecosistémicos. “Lo que te viene en mente enseguida son los corredores verdes, cualquier mecanismo que conecte unidades protegidas por su valor ecológico o de paisaje”, explica Fernando Valladares, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador del equipo multidisciplinar que elabora las directrices de la estrategia española de infraestructura verde por encargo del Gobierno.
El concepto es amplio: “infraestructura verde” incluye desde un bosque natural, una llanura aluvial o un humedal, hasta pequeños cursos de agua, setos y manchas de hábitats regenerados.
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