El 22 de octubre, concluyó el XXVIII Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (Seca) y el I Congreso Sogalca (Sociedade Galega de Calidade Asistencial) que se celebró desde el día 19 en Santiago de Compostela, con cerca de 1.000 congresistas.
Se otorgaron los Premios a la mejor Experiencia, a la mejor Comunicación Póster y a la mejor comunicación oral, entre otros. De los 932 trabajos recibidos para el congreso, se aceptaron 840 entre comunicaciones y póster, de las siguientes áreas: Seguridad (el 32,61 por ciento), Procesos (20,83 por ciento), Ciudadano (12,61 por ciento), Sistemas (12,02), Investigación/formación (11,30), Liderazgo y RSC.
Con un completo programa de conferencias, talleres y mesas, en el congreso se analizaron cuestiones como la reforma sanitaria, la calidad asistencial en la Unión Europea oel papel del ciudadano en la seguridad de la atención sanitaria, entre muchos otros. El papel del ciudadano y la gestión por procesos en los centros sanitarios centraron parte de este congreso.
El papel del ciudadano en la seguridad de la atención sanitaria
El papel del ciudadano en la seguridad de la atención sanitaria centró una de las mesas de trabajo de este congreso. La atención centrada en el paciente es uno de los principales objetivos en la prestación de los servicios de salud, porque está asociada a mejores resultados. Esta implicación puede ser a diferentes niveles, desde la planificación hasta su propio cuidado. Según se expuso, “la atención tiene que establecer la adecuada colaboración entre profesionales, pacientes y sus familias para garantizar que las decisiones respetan las necesidades y preferencias del paciente y que éstos tengan el apoyo que necesiten para tomar decisiones y participar en su atención”.
La implicación actual del paciente en los programas de calidad y seguridad es baja, aunque hay diversas iniciativas que tratan de impulsarla, según se afirmó en el congreso. Desde la perspectiva de la OCU, en los programas de seguridad del medicamento, el paciente necesita prescripción y dispensación adaptada a las necesidades de su tratamiento, suficiente tiempo en consulta, profesionales que fomenten la autonomía y vías de notificación.
