Según un reciente estudio de Crédito y Caución sobre el sector de la maquinaria, se prevé que la producción mundial de ingeniería mecánica aumente un 3,1% este año. Aunque la cifra es positiva, el sector continúa enfrentándose a una compleja combinación de incertidumbre comercial, riesgos geopolíticos y costes de inversión elevados. Hay que recordar que depende en gran medida de las cadenas de suministro transfronterizas y, por lo tanto, es muy sensible a los cambios en las políticas comerciales mundiales.
Además, la guerra en la región del Golfo y la incertidumbre geopolítica adicional que conlleva el conflicto suponen un riesgo para la inversión mundial en maquinaria. Además, el sector se enfrenta a otro reto más, como es la volatilidad de los precios de materias primas como el cobre y el aluminio.
Europa tendrá un crecimiento del 0,9%, después de encadenar dos años consecutivos de caídas en la producción. En este sentido, es el mercado que experimentará mejor comportamiento, ya que es el único que registrará un repunte en comparación con 2025. El paquete de estímulo fiscal de Alemania y el programa de rearme de la Unión Europa respaldan la expansión en los sectores relacionados con la defensa y las infraestructuras, incluidos el aeroespacial, el naval y el de vehículos militares. Esto debería aumentar la demanda de maquinaria y equipos, como las máquinas-herramienta. En el caso del país germano, la producción de ingeniería mecánica representa más del 45% del total de la producción total de la eurozona.
Sin embargo, las exportaciones europeas de ingeniería mecánica dependen en gran medida del mercado estadounidense, por lo que está expuesto a aranceles más elevados sobre las importaciones de metales y aluminio. Además, Europa está perdiendo cuota de mercado en exportación de maquinaria en favor de China, que ha experimentado un aumento de más de un 5% de su cuota de mercado global.
Fortalezas del sector
Como fortalezas del sector, a nivel mundial, el informe de la aseguradora de crédito identifica ventajas como la incorporación de la automatización de procesos y de robots industriales por parte de muchas empresas, lo que debería estimular la demanda de maquinaria relacionada. Además, avances tecnológicos como la impresión 3D, la inteligencia artificial o el análisis de macrodatos que cada vez se utilizan más en el sector manufacturero debería traducirse en una mayor productividad, menores costes operativos y mayores márgenes.

