Un total de 12 organizaciones compartieron sus prácticas de gestión avanzada con las más de 700 personas que participaron en el Congreso de Gestión Avanzada que Euskalit organizó en Bilbao los días 19 y 20 de octubre. Una amplia representación de los sectores industriales y de servicios vascos (educación, consultoría, sanidad, etc.) desgranaron sus aprendizajes en la sistematización de la innovación, con el foco puesto en los procesos que configuran la columna vertebral de una organización, así como en la captación, desarrollo y mantenimiento del talento, los dos ejes temáticos sobre los que se estructuró este Congreso.
En la inauguración del Congreso, Estíbaliz Hernáez, viceconsejera de Tecnología, Innovación y Transformación Digital del Gobierno Vasco, destacó el esfuerzo continuo de las organizaciones vascas en su “apuesta por dotarse de modelos de gestión avanzados, que aseguran la competitividad, especialmente en momentos tan complejos como los actuales”, e hizo un llamamiento a redoblar esfuerzos, especialmente entre las pymes, que, por su tamaño, requieren herramientas y acompañamiento específico para sistematizar la “innovación por defecto”.
El Manual de Oslo, referencia para la implantación de la innovación, señala que actuar sobre los procesos permite que una organización pase de hacer alguna innovación puntual a ser una organización innovadora. En la actualidad, las prácticas de gestión representan más del 20% de la variación en la productividad, un porcentaje similar o mayor al que representa la I+D o las TIC. Sobre estos fundamentos, el Modelo de Gestión Avanzada (MGA) desarrollado por Euskalit se ha convertido en un potente “espejo de referencia” para miles de organizaciones de diferentes sectores y tamaño, como señaló el presidente de Euskalit, Jose Luis Diaz.
Primera jornada
En la primera jornada del Congreso, Javier Ormazabal (Velatia), Jone Nolte (Asle), Marian Ibarrondo (Departamento de Salud del Gobierno Vasco) y Aitor Uriondo (Axular Lizeoa, Hezkuntzan Kudeaketa Aurerratua Taldea) repasaron los retos y aprendizajes de sus organizaciones a la hora de incorporar la innovación de procesos, una cuestión que definieron como “crítica” para asegurar la competitividad de las organizaciones. A pesar de las enormes diferencias entre sus sectores, tamaños y servicios, coincidieron en señalar que “innovar en proceso es el antídoto contra el fracaso, porque permite asegurar que la energía de una organización fluye en la dirección correcta”. Igualmente, destacaron la importancia de abordar esta innovación de forma sistemática, adecuada a las particularidades de cada entorno, pero con mirada de largo alcance y sentido de propósito. “Se trata -señalaron- de poder anticiparnos a los nuevos escenarios y, en un contexto como el actual, solo es posible hacerlo desde un sistema de gestión robusto”.
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