La estampación de piezas de grandes dimensiones destinadas a la fabricación de automóviles, furgonetas o camiones, tales como puertas, refuerzos interiores, estructuras del chasis, etc. requieren a menudo de prensas con tamaños amplios de mesa, ya que, a veces, es necesario una secuencia de operaciones de más de ocho pasos de estampación para terminar de conformar la pieza. Esta particularidad, unida al gran tamaño de la pieza, hace que la mayoría de las ocasiones la superficie de estampado que se requiere exceda de lo que puede ofrecer una prensa con unas características de mesa estándares. Además, suele ser habitual en estos casos que los requisitos de rigidez de la pieza hagan que se deba fabricar con espesores de chapa considerables y, cada vez con mayor frecuencia, empleando aceros de alto límite elástico. Con lo cual, las prestaciones de la instalación de estampado se incrementan considerablemente en lo referente a la necesidad de un mayor tonelaje nominal y a una gran superficie de estampado.
Las prensas de doble carro transferizadas han sido un recurso frecuentemente empleado para atender las necesidades de fabricación de tales tipos de piezas. Básicamente, consisten en una prensa con dos carros que comparten un mismo accionamiento freno-embrague, y un mismo volante de inercia. A este tipo de instalaciones se les puede dotar de una gran superficie de estampado, que es la suma de la que tienen ambos carros, y pueden ser diseñadas con una gran capacidad de tonelaje acorde a las exigencias en cada caso. Se suele colocar una pareja de columnas entre ambos carros, lo que confiere al sistema en su conjunto una mayor robustez.
Las nuevas tecnologías de control aplicadas al terreno de la electrónica de potencia han permitido que a este tipo de instalaciones les haya salido un serio competidor que los supera ampliamente en prestaciones. Se trata de emplear una línea de dos prensas transferizadas en tándem (Foto 1). La diferencia más notable reside en el empleo de dos prensas, cada cual dotada de su propio transfer independiente y de su propio carro, con accionamiento y volante de inercia independientes, siendo ambos carros sincronizados electrónicamente para permitir una transferización entre ellas estable en el tiempo. Todo ello, empleando una estación de transporte entre los transfers de ambas prensas.
Ventajas frente a una prensa de doble carro
La ventaja más directa, y mejor valorada por el cliente final, es el incremento en flexibilidad que se obtiene por la mayor variedad de modos de producción posible: además de poder trabajar en modo sincronizado, se tiene la posibilidad de hacer trabajar cada prensa por separado en modo individual (tan sólo es necesario dotar a cada prensa con su propio alimentador de banda o cargador de formatos), llegando en este caso a conseguir producciones espectaculares de más del 300% respecto a la otra instalación con que se compara. Tal es así, que se pueden conseguir producciones a 23 y 24 gpm por cada prensa frente a los de catorce a 16 gpm que se pueden conseguir con una prensa de doble carro.
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