El 56% de las organizaciones españolas afirma tener una visión completa de los costes tecnológicos de sus empresas, incluidos los costes indirectos y las obligaciones futuras. Este resultado sitúa a España por debajo de Alemania, con un 71%, aunque por encima de Portugal y de los Países Bajos, donde esos porcentajes se sitúan en el 47% y 35%, respectivamente. Este resultado figura en el Tech Reality Check 2026, un estudio anual de Conclusion que analiza la realidad digital de las organizaciones en España, Alemania, Portugal y Países Bajos, centrándose en el control de los costes tecnológicos, la soberanía y la resiliencia digital, la colaboración en ecosistemas de datos y la adopción de la inteligencia artificial.
Aunque la mayoría de las organizaciones incluidas en el estudio consideran que tienen una comprensión razonable de los costes asociados a la tecnología, la profundidad de ese análisis varía significativamente entre los cuatro mercados. De media, el 85% afirma disponer de una visión amplia o totalmente completa de los costes basada en el coste total de propiedad (TCO). Sin embargo, cuando el análisis incluye de forma exhaustiva los costes indirectos y los compromisos futuros, las diferencias se hacen más evidentes.
En Alemania, el 71% de las organizaciones afirma tener una visión completa de los costes tecnológicos, el porcentaje más alto entre los mercados analizados. España se sitúa en el 56%, seguida de Portugal, con un 47%, y de Países Bajos, con un 35%.
“Tener visibilidad sobre los costes de la tecnología no significa solo saber cuánto se invierte en infraestructura, software o servicios. Es fundamental comprender también los costes indirectos, los compromisos futuros y el valor que esas inversiones generan para el negocio. Sin esta perspectiva, resulta más difícil definir prioridades, comparar alternativas y tomar decisiones tecnológicas a largo plazo”, afirma Célia Vieira, directora general de Conclusion Iberia.
La conciencia está presente, pero la práctica sigue siendo compleja
España obtiene una puntuación elevada en la medición del valor de las capacidades digitales: el 77% mide el valor de forma amplia y solo el 2% se basa en suposiciones. Cabe destacar que el 57% de los encuestados españoles afirma ser capaz de demostrar en gran medida qué capacidades cuestan más de lo que aportan en valor, la puntuación más alta de todos los países.
Sin embargo, el 50% reconoce que, con demasiada frecuencia, en sus organizaciones se realizan inversiones sin saber qué rendimiento generan, lo que indica que existe concienciación, pero que la práctica sigue siendo más compleja.
Los resultados reflejan así una brecha entre la capacidad de las empresas españolas para evaluar el valor de la tecnología y la aplicación de ese conocimiento a la hora de decidir dónde invertir. El reto para las organizaciones pasa ahora por cerrar esa distancia y avanzar hacia un modelo en el que la tecnología no solo se mida, sino que se priorice en función de su impacto real en el negocio.
Los costes son solo una de las dimensiones del control tecnológico
La visibilidad financiera forma parte de una cuestión más amplia analizada por el Tech Reality Check 2026, relacionada con el grado de control que las organizaciones ejercen sobre su infraestructura y sus inversiones tecnológicas.
España es el país que muestra una mayor concienciación sobre los riesgos jurisdiccionales asociados, el 54% lo ha integrado en gran medida, y el 56% cuenta con una política de soberanía activa, los niveles más altos de todos los países.
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