El facility management lleva años aplicando principios de economía circular sin que muchas organizaciones lo hayan reconocido todavía como tal. Esa es una de las principales conclusiones del informe ‘FM circular: el papel de la economía circular en facility management’, elaborado por IFMA (International Facility Management Association) y que ha traducido al español IFMA España con el claro propósito de hacer llegar a todos sus asociados y a los profesionales del FM el mejor contenido de calidad del sector.
El informe, firmado por Matt Tucker, director de investigación de IFMA y profesor de Workplace y Facility Management en la John Moores University de Liverpool (Reino Unido), sitúa al sector del FM como un actor con capacidad real para reducir residuos, prolongar la vida útil de los activos inmobiliarios y optimizar el uso de los recursos en el entorno construido.
Basado en 36 entrevistas en profundidad con expertos de la construcción y del facility management, el documento sostiene que esa aportación sigue estando infravalorada, pese a su capacidad para reducir residuos, optimizar recursos y generar valor a largo plazo. El informe señala que el FM ya incorpora principios de economía circular a través del mantenimiento, la reparación, la reutilización y la prolongación de la vida útil de los activos.
Una función circular existente pero poco reconocida
La tesis central del informe es clara: el facility management es “inherentemente circular” porque su función consiste en conservar valor. Mantener, reparar, actualizar y evitar sustituciones prematuras. Todo ello encaja de forma natural con los principios de la economía circular, centrados en eliminar residuos, mantener productos y materiales en uso y regenerar los sistemas naturales. Según IFMA, esa lógica ya forma parte del trabajo cotidiano del FM, aunque rara vez se reconoce o se aprovecha plenamente dentro de la estrategia de las organizaciones.
Del mantenimiento del activo a la transformación del edificio
El informe conecta esta idea con el conjunto del entorno construido. Aplicar economía circular a edificios e infraestructuras exige considerar el ciclo de vida completo: diseño, construcción, uso, renovación, desmontaje y reutilización. En ese marco, decisiones como diseñar para la durabilidad, la adaptabilidad, el mantenimiento y el desmontaje deja de ser un aspecto puramente técnico para convertirse en palancas directas de ahorro de recursos, reducción de residuos y mejora del rendimiento a largo plazo.
Además, el documento subraya que algunas de las decisiones más circulares no pasan por incorporar más activos, sino por utilizar mejor los ya existentes. Compartir espacios y fomentar entornos de trabajo flexibles aumenta la intensidad de uso de los edificios, reduce la necesidad de nueva superficie y disminuye tanto el consumo de recursos como la generación de residuos.
El estudio también insiste en que el mantenimiento preventivo conserva más valor que la reparación tardía, ya que, cuando un activo se deja degradar, empieza a perder funcionalidad, rendimiento y valor económico.
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