Los datos del Informe Cotec 2015 “Tecnología e Innovación”, extraídos de fuentes estadísticas oficiales, nacionales e internacionales, se refieren en su mayoría a 2013. Más recientes son las cifras de los Presupuestos del Estado para I+D+i, de 2014, así como los resultados de la encuesta anual Cotec sobre los problemas y evolución del sistema español de innovación, de principios de 2015.
La reducción en los principales inputs para I+D -gasto y número de investigadores- se repite tanto en el sector público como en el privado. Los principales outputs del sistema público, que en España son las publicaciones científicas y las patentes, siguen creciendo, si bien lo hacen a un ritmo apreciablemente inferior al de los años previos a las restricciones presupuestarias.
En el sector empresarial, el deterioro más visible desde que empezó la crisis es la drástica reducción del número de empresas que declara realizar actividades de I+D; en 2013, son dos tercios de las que había en 2008. El dato esperanzador es que no se observa en ellas una caída proporcional en su gasto en I+D. La partida de inversiones se ha reducido a menos de la mitad del máximo, alcanzado en 2008, y es inferior, en euros corrientes, a la ejecutada en 2001.
En cambio, las retribuciones al personal investigador no han caído, ni mucho menos, en la misma medida; en 2013 incluso aumentan ligeramente, alcanzando su valor máximo desde que hay datos. Esta asimetría parece indicar que las empresas que mantienen su actividad en I+D la asumen como una operación más, necesaria para su competitividad.
Los presupuestos públicos para I+D+i, concretados en la Política de gasto 46, son en 2015 algo superiores a los del año anterior, si bien la subida se concentra en el Capítulo VIII, donde se incluyen los préstamos, mientras que el presupuesto asignado al resto de capítulos se reduce.
Seguramente por este motivo, la tendencia al deterioro más citada a principios de 2015 por los expertos que forman el panel Cotec seguía siendo la insuficiente disponibilidad de fondos públicos para el fomento de la I+D+i, seguida por la escasa importancia concedida al fomento de la innovación dentro de las políticas del Gobierno.
El pesimismo de los expertos se reduce un poco en 2015 en aspectos como la capacidad tecnológica competitiva de la economía española a escala mundial o la importancia dada en las empresas a la gestión del conocimiento y la optimización de los recursos humanos. No obstante, su percepción global sigue siendo pesimista ante el futuro inmediato de la innovación española, como refleja el índice sintético Cotec, que mejora respecto a los años previos, pero sigue situado en la zona de deterioro.
“Desde Cotec confiamos en contribuir con estos datos y con nuestro análisis a que tanto nuestra clase política como los agentes económicos retomen la senda de crecimiento que iniciamos a comienzos de nuestro siglo, cuando más nos acercamos a los países de nuestro entorno. No podemos permitirnos que la brecha crezca más. El deterioro es grave, pero no irreversible”, apunta Jorge Barrero, director general de Cotec, en la introducción del informe.
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