La entrada en vigor en España del Reglamento (UE) sobre la Información facilitada al consumidor tiene como objetivo asegurar que el consumidor recibe una información completa y veraz de la composición de los alimentos que se comercializan en la Unión Europea.
La información que obligatoriamente debe aparecer en dichas etiquetas incluye, entre otros:
- Información nutricional para la mayoría de los alimentos transformados.
- Presencia de alérgenos en el país de origen.
- Lista de ingredientes con indicación en el caso de “aceites vegetales” o “grasas vegetales” del origen específico.
- Ingredientes presentes en forma de nanomateriales artificiales.
Ensayos realizados por laboratorios independientes
Una parte importante de dicha información, debe ser obtenida o ratificada mediante ensayos realizados por laboratorios independientes contratados por los operadores alimentarios o por los propios laboratorios internos de la industria alimentaria o de la distribución. En cualquier caso, la información incluida en la etiqueta solo tendrá el adecuado nivel de fiabilidad si los laboratorios que han realizado los ensayos disponen de la necesaria capacidad técnica para ello.
El riesgo que las empresas asumen si los resultados de los análisis que respaldan sus etiquetas no son correctos es muy alto en términos legales, de prestigio de la marca y, sobre todo, de seguridad (especialmente, en el caso de alérgenos), y ese riesgo se puede incrementar si el responsable del etiquetado no se ha asegurado de la competencia del laboratorio que le proporciona los datos.
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