El packaging alimentario ha dejado de ser solo un elemento de protección para convertirse en una palanca estratégica de competitividad, sostenibilidad y diferenciación para la industria. Así se puso de manifiesto en el Packaging Summit, celebrado en el marco de la última edición de Pick&Pack for Food Industry y Expo Foodtech, que tuvieron lugar el 27 y 28 de mayo en Bilbao.
A lo largo de diferentes ponencias, responsables de packaging, sostenibilidad e innovación de compañías líderes de la industria alimentaria abordaron algunos de los principales retos que marcarán el futuro del envase; entre ellos, la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo, la disponibilidad de materiales reciclados aptos para el contacto alimentario, el ecodiseño, la percepción del consumidor y la necesidad de avanzar hacia modelos de circularidad reales y escalables.
Uno de los grandes temas tratados fue el impacto del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases (PPWR). Directivos de las principales SCRAPs (entidades de gestión de residuos) españolas como Rebeca Mella, gerente de gestión en Ecoembes; Carmen Sánchez, directora general de Procircular; Luis Moreno, director general de Ecolec Waste Hub, y Laura Sanz de Siria, directora general de Implica Scrap, abordaron cómo la normativa está acelerando la transformación del sector.
El impacto de este nuevo reglamento también fue analizado por parte de la industria. Directivas de Mahou San Miguel y Florette compartieron las acciones que están aplicando en sus empresas para avanzar hacia la sostenibilidad y circularidad de los envases. María De Dios Maquieira, responsable de I+D+i de packaging de Mahou San Miguel, señaló que el reto para la industria no reside únicamente en la norma, sino en su aplicación práctica. “El reglamento europeo no es tanto la regulación como la aplicación. Desde Mahou siempre lo hemos tenido claro, pero ahora tenemos que apretar”, afirmó.
La responsable de Mahou San Miguel defendió la necesidad de avanzar con ambición, pero también con equilibrio, para que la transición hacia envases más sostenibles sea compatible con la viabilidad industrial y con los estándares que exige la alimentación. En este punto, recordó que la compañía lleva años incorporando material reciclado en sus envases, con un 60-70% de material reciclado en latas, un 80% en vidrio y un 100% de rPET en sus envases PET.
Por su parte, Sonia Muro, responsable de sostenibilidad de Florette Ibérica, explicó que la compañía ya ha avanzado en parte de los requisitos que plantea la regulación europea. “Más del 95% de los materiales son reciclables”, destacó. Sin embargo, advirtió de que el gran desafío pasa ahora por hacer que esa reciclabilidad pueda aplicarse de forma real a escala industrial y con disponibilidad y acceso suficiente a materiales reciclados aptos para el contacto alimentario.
El ecodiseño se ha consolidado como otra de las grandes palancas para reducir el impacto ambiental de los envases sin comprometer su funcionalidad ni su identificación con la marca. Desde Florette, Sonia Muro explicó que la compañía trabaja con envases de un solo material, más ligeros y con menor impacto ambiental. En el caso de Mahou San Miguel, María De Dios Maquieira destacó que el concepto de ecodiseño ha ido evolucionando. “Hace unos años era eliminar”, señaló, mientras que ahora el reto pasa por diseñar el envase desde cero para que sea más sostenible, se integre en un sistema circular y mantenga su vínculo con la marca.
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