El estudio refleja un salto cuantitativo en la utilización de la factura electrónica, que se duplica en el periodo 2013-2014 respecto a 2012-2013, pasando del 5,2% al 13,6%. De nuevo, Cataluña y Madrid lideran el ranking por número de empresas usuarias y por volumen de documentos intercambiados, a gran distancia de las demás comunidades autónomas, si bien estas últimas han aumentado el volumen de documentos.
En cuanto al volumen de documentos intercambiados, las principales variaciones al alza en emisión se produjeron en Andalucía y Cataluña, con subidas de casi un 2%, y en recepción de documentos en Cataluña y la Comunidad Valenciana, con subidas de más del 2%. Mientras tanto, la Comunidad de Madrid es la única variación a la baja reseñable (5,17% en emisión y 7,04% en recepción). En el resto de comunidades autónomas, tanto la emisión como la recepción aumentan en la mayoría de los casos.
En el análisis del número de empresas usuarias de la e-factura, las comunidades autónomas donde más crece el número de emisores son Asturias (1,02%), Galicia (0,88%) y Madrid (0,48%), mientras que en Murcia desciende un 0,45%. En cuanto al número de empresas receptoras hay pocas variaciones, exceptuando la subida en Madrid de un 0,82% y el descenso en Andalucía de un 0,79%.
Al analizar los datos según el tamaño de las empresas incluidas en el estudio, las grandes compañías aumentan su participación un 9,88% en emisión y un 4,23% en recepción, en detrimento porcentual de las pequeñas empresas y microempresas. En cuanto a las áreas de actividad, el sector servicios ha aumentado su participación un 20,08% en la emisión y un 23,36% en la recepción, claramente influenciada por la cercanía de la entrada en vigor de la Ley 25/2013, que ha hecho obligatorio su uso a partir del 15 de enero en las transacciones con las Administraciones Públicas.
Según el estudio, el uso de la factura electrónica está cada vez más extendido por toda la geografía española y se contempla como una tecnología imprescindible en las políticas de mejora continua de las empresas y en los departamentos de fianzas y administración.
De nuevo, las grandes compañías son las impulsoras de la factura electrónica, tanto en la gestión de facturas recibidas, que mejora la optimización de procesos, como en el envío masivo de facturas, que premia más el ahorro de costes.
Tecnología cambiante y amplia
Según el estudio, la tecnología en uso que rodea la factura electrónica sigue siendo cambiante y amplia. Los formatos más utilizados son facturae, edifact y PDF firmado. Si bien la diversidad de versiones de cada formato complica su gestión. En este punto, según Seres, la tendencia en Europa será la utilización de formato compartido europeo para trabajar con las Administraciones Públicas. En cuanto al mecanismo de transporte, la tendencia es a utilizar Web Services (servicios web), si bien crece moderadamente el uso de redes EDI (VAN) y AS2. Por su parte, el correo electrónico se limita cada vez más a la relación entre pymes.
“Cada vez son más las empresas que eligen un proveedor de facturación electrónica que les ayude a reducir el impacto del cambio y asegurar el éxito en la adopción de la factura electrónica”, comenta Alberto Redondo, director de Marketing de Seres para Iberia y Latam. “Los principales problemas que las empresas se encuentran a la hora de decidir utilizar la factura -indica Redondo- son el desconocimiento de la disponibilidad de sus clientes o proveedores para trabajar con e-factura y su capacidad y agilidad para empezar a utilizarla. Además, desconocen cuáles son las reglas particulares, tanto en contenido como en organización, que deben cumplir para que la factura sea aceptada”.
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