Entre la fascinación y una ligera inquietud; esa es, a grandes rasgos, la clase de reacción subliminal que sienten incluso los expertos cuando se trata el tema de la “inteligencia artificial”. Robots autónomos, vehículos autodirigidos o sistemas cognitivos que representan el funcionamiento del cerebro humano y que son capaces incluso de dar jaque mate a un gran maestro de ajedrez pueden generar inquietudes en relación con la pérdida de control humano. Como tecnología clave de la Industria 4.0, se puede esperar que los sistemas de autoaprendizaje encuentren su camino en las fábricas, especialmente si se introducen gradualmente “en piezas pequeñas digeribles” y demuestran el dinero que se puede ganar con ellas.
Machine learning
Como subcategoría en el campo de la inteligencia artificial (IA), es principalmente el machine learning (ML) lo que es relevante para las operaciones de fabricación industrial. ML permite a los sistemas comprender su entorno, planificar acciones, responder a impedimentos y comunicarse con los seres humanos. Las máquinas usan datos de producción y algoritmos inteligentes para aprender a reconocer patrones recurrentes y objetos de forma autónoma. El conocimiento aprendido puede aplicarse entonces a datos desconocidos y sin clasificar. Este permite identificar las fuentes de error, planificar y optimizar procesos y elaborar previsiones.
“La inteligencia artificial es un asunto importante de cara al futuro”, comenta Wilfried Schäfer, director ejecutivo de VDW (Asociación Alemana de Fabricantes de Máquina-herramienta) y uno de los organizadores de EMO Hannover, principal feria mundial del sector del mecanizado de metal y que se celebrará del 18 al 23 de septiembre. “Por lo tanto, las pymes también deben abordar las posibilidades del machine learning en sus operaciones de fabricación, permitiéndoles deducir opciones a su debido tiempo para su propio desarrollo”.

