Fujitsu impulsa una estrategia para asegurar la ciberseguridad de los teletrabajadores. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto, ahora más que nunca, la importancia de la protección del trabajo y de los datos de los empleados. Los guardianes de los sistemas y los datos tienen la incómoda y difícil tarea de equilibrar la productividad y la facilidad de uso con los requisitos de seguridad para que funcionen eficazmente. La pregunta radica en: ¿Cómo priorizar exactamente la seguridad sin cargar a los empleados de un sinfín de procesos, documentos y contraseñas?
Si los empleados encuentran que las medidas de seguridad restringen demasiado su productividad, van a tratar de evitarlas o superarlas, y esto incrementa el riesgo de las empresas y la vulnerabilidad ante posibles ataques. Además, la utilización de dispositivos y redes domesticas potencialmente menos seguras para acceder a los sistemas y los datos lleva a muchas organizaciones a no tener infraestructuras seguras. Para mejorar esto, Fujitsu trabaja para ofrecer a sus clientes una ciberseguridad que proporcione un buen manejo de la información según la utilización de los usuarios; una seguridad basada en la persona, mapeando el comportamiento razonable para esta y aplicándolo dinámicamente. Para ello, crea perfiles de rol frente a los contextos, creándolos dinámicamente según cada usuario y, de esta manera, que puedan acceder a los datos cuando y donde quieran.
Hoy en día, los derechos de acceso se generan servicio por servicio o sistema por sistema. Este enfoque es demasiado crudo y complicado.
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