Gestamp obtuvo unos ingresos de 11.349 millones de euros en 2025, un 5,4% menos que en 2024, por el complejo e incierto entorno sectorial, marcado por la volatilidad en los volúmenes de producción, con caídas en regiones clave como Europa Occidental y NAFTA. La facturación también se vio impactada por la evolución desfavorable de las divisas en mercados clave en los que opera la compañía.
Precisamente en el contexto de 2025, un año marcado por el realineamiento de los objetivos de electrificación de diferentes fabricantes, Gestamp ha llevado a cabo acciones extraordinarias para adaptar su estrategia a una ralentización en la adopción del vehículo eléctrico. En esa línea, la compañía ha alcanzado distintos acuerdos de compensación con clientes con un impacto negativo de 52 millones de euros a nivel de EBIT. Estas medidas de flexibilidad demuestran la convergencia entre los objetivos de la compañía y los de los fabricantes con los que trabaja.
Por otra parte, el EBITDA de Gestamp se situó en los 1.323 millones de euros en 2025 (excluido el impacto del ‘Plan Phoenix’), en línea con la cifra de 2024. Las medidas de eficiencia, optimización de costes y mejora de la rentabilidad impulsadas por la compañía le permitieron situar el margen sobre EBITDA en el 11,7% a cierre de 2025, lo que supone un incremento respecto al 11% de 2024 (excluyendo el impacto del ‘Plan Phoenix’).
En esa línea, la compañía continuó dando pasos en su ‘Plan Phoenix’, que pretende acercar el margen de NAFTA al del resto de regiones en las que opera y situarlo en el doble dígito a finales 2026. En el ejercicio 2025 Gestamp cumplió sus objetivos y alcanzó un margen del 8,1%, frente al 7% de un año antes.
El complejo entorno sectorial también tuvo impacto en el beneficio neto de Gestamp, que se contrajo un 19% interanual, hasta los 152 millones de euros.
Francisco J. Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp, ha asegurado que “el contexto en el que hemos operado en 2025 ha vuelto a estar marcado por el menor dinamismo en la producción de vehículos en mercados mundiales clave, condicionado, entre otros, por una contenida penetración del vehículo eléctrico, lo que, unido a la incertidumbre regulatoria, ha impactado en la actividad de la compañía. No obstante, hemos seguido protegiendo la competitividad de Gestamp con medidas de eficiencia y control de costes, así como trabajando en la solidez financiera del balance, lo que nos han permitido adaptarnos a las fluctuaciones de la demanda, mejorar la rentabilidad de nuestro negocio y garantizar la creación de valor sostenido para nuestros grupos de interés”.
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