Gestionar la edad en las organizaciones de manera adecuada es una oportunidad para que estas mejoren su competitividad, disminuya la presión sobre los sistemas de pensiones, se produzca una transferencia de conocimiento entre generaciones y las personas de más edad mejoren su empleabilidad. Así se puso de manifiesto durante la jornada “La gestión de la edad en las organizaciones”, organizada el 29 de enero por Innobasque - Agencia Vasca de la Innovación en la sede de Eudel en Bilbao, y en la que participaron Sarah Copsey, gerente de proyectos de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo; Jon Bilbao, director de Relaciones Laborales de Confebask; Emilia Málaga, secretaria de Igualdad e Internacional en la Comisión Ejecutiva de UGT Euskadi; Tomás Arrieta, profesor asociado de la Universidad Complutense de Madrid; Juan José de Andrés e Isabel Arrillaga, presidente y directora de Cidec; Esther Ibarluzea, responsable técnico de Innovación y Formación de Eudel, y Txema Villate y Gotzon Bernaola, director general y director de programas de Innobasque, respectivamente.
Guía para la gestión de la edad en las organizaciones de Euskadi
Durante la jornada se presentó la “Guía para la Gestión de la Edad en las Organizaciones de Euskadi. Doce propuestas de aplicación en las organizaciones y tres recomendaciones para las administraciones”, elaborada por Cidec - Innovación y Desarrollo Social, como resultado de los debates, aportaciones y reflexiones de los i-talde de Empleo y Envejecimiento de Innobasque. En la publicación, se describen casos de buenas prácticas en este ámbito.
La Agencia Vasca de la Innovación considera que gestionar la edad en las organizaciones, un asunto estratégico sin abordar todavía en profundidad en Europa, incide directamente en la creación y mantenimiento del empleo, la calidad de vida y el PIB de Euskadi, una de las regiones más envejecidas del mundo, donde la esperanza de vida ha ido creciendo y los índices de natalidad disminuyendo. Estos cambios tienen una incidencia directa en cuestiones como la cada vez más elevada edad media de la población activa, la edad de jubilación, la presión sobre los sistemas de pensiones, etc.
Una correcta gestión de este asunto mejoraría la empleabilidad de las personas de más edad, que se ven estigmatizadas por el hecho de tener más de 45 años, lo cual se traduce en una contratación muy reducida de trabajadores de esta franja de edad, que cargan con falsos estereotipos relacionados con la pérdida de capacidad laboral. De hecho, en Euskadi, según el Eustat, la cifra total de parados con más de 45 años duplica ampliamente la del número de menores de 25 años en esta situación (37.900 frente a 15.000 en el último trimestre de 2012), a pesar de que la tasa de paro juvenil es muy superior a la de otros grupos de edad (un 39,3% para los jóvenes y un 9% para las personas de más edad).
Sin embargo, los trabajadores senior facilitan la transferencia de conocimiento intergeneracional, garantizan la sucesión en la gerencia en el caso de las pymes y aportan estabilidad a plantillas con alta rotación. Por otra parte, medidas como adaptar los puestos de trabajo para los más mayores, sobre todo en el sector industrial, contribuye al aumento de la vida laboral y, por extensión, a una disminución de la presión sobre los sistemas de pensiones. Así, la gestión de la edad se presenta íntimamente ligado a los principales retos de las sociedades avanzadas, Euskadi entre ellas: empleo, envejecimiento y formación.
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