El Clúster Habic, que agrupa a empresas del sector vasco de la madera, ha liderado un proyecto que demuestra científicamente el menor impacto del uso de madera local. Para ello, han calculado la huella de carbono en el sector forestal. En el estudio, han participado tres aserraderos representativos.
Se trata de medir todos los gases de efecto invernadero (gases que contribuyen al calentamiento global) asociados al ciclo de vida de la madera, es decir, desde la obtención de la materia prima, pasando por su fabricación, el transporte, uso y gestión de los residuos a su fin de vida útil.
Los resultados del estudio son relevantes. Concluyen que los aserraderos vascos consumen entre 35 y 45 kg de CO2 por metro cúbico para la fabricación de tabla de madera. Estas cifras no tienen en cuenta la captación de carbono por la madera durante su crecimiento.
Alto grado de sostenibilidad
Esto supone un excelente dato, que demuestra el alto grado de sostenibilidad de la madera local. Para hacerse una idea, la media europea se encuentra entre los 50 y 100 kg de CO2 por metro cúbico, dependiendo del tipo de madera y de su origen.
Si se compara con otros materiales, la madera no tiene rival en cuanto a respeto al medio ambiente. Así, la fabricación de un metro cúbico de hormigón tiene una huella de carbono de entre 200 y 300 kg de CO2. Y el acero estructural deja una huella aún mayor, aproximadamente 12.000 kg de CO2 si es 100% virgen, o de 3.500 kg de CO2 si es totalmente reciclado.
El uso de madera procedente de bosques del entorno, o sea, la utilización de la madera local, también tiene unas enormes ventajas.
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