Igor Lucas, titulado en Ingeniería Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, ha logrado el Premio al Mejor Proyecto Fin de Carrera 2014, que otorga anualmente la Fundación Escuela de Ingenieros de Bilbao, con un trabajo que desarrolla una nueva herramienta para analizar el comportamiento de los molinos eólicos offshore flotantes.
La energía eólica generada en instalaciones offshore -parques de molinos instalados alejados de la costa o incluso en alta mar- constituye uno de los principales desarrollos de la energía renovable a corto y medio plazo. Los vientos en alta mar son más intensos y potentes, y presentan menos turbulencias que en tierra, y el espacio disponible para este tipo de instalaciones es prácticamente ilimitado. La lejanía respecto a zonas pobladas elimina el problema del impacto visual y, al no constituir un problema el ruido, es posible aumentar la velocidad punta de las palas.
Fuente energética que va a más
Estas ventajas han colocado a la eólica marina como una de las fuentes de energía que previsiblemente más va a desarrollarse a corto y medio plazo. Sin embargo, la profundidad de las aguas es el principal reto que deberán superar los fabricantes e instaladores de aerogeneradores. Hoy en día, la mayoría de los parques marinos construidos están anclados al fondo marino, a profundidades rara vez mayores de 20 m, aunque existen plataformas que han sido colocadas en emplazamientos de hasta 45 m.
En profundidades superiores es inviable cimentar las plataformas en el fondo marino, por lo que hay que recurrir a la incipiente tecnología de las plataformas flotantes.
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