Los métodos de carga inalámbricos son cada vez más habituales en sectores como el de la automoción o la telefonía móvil, donde muchos fabricantes apuestan por dispositivos que no requieren cables o enchufes para cargar las baterías de los vehículos eléctricos y smartphones. Este tipo de cargadores, llamados inductivos, transfieren la energía del emisor al receptor a través de un campo electromagnético inducido entre ambos.
El transporte público ha sido el último en beneficiarse de este método. La compañía de ferrocarriles guipuzcoana CAF y el Centro Tecnológico IK4-Ikerlan han desarrollado un sistema de carga inalámbrico de tranvías que no requiere, a diferencia de los métodos convencionales, ningún tipo de contacto eléctrico directo, como catenarias, cables o enchufes, para recargar las baterías de los trenes.
El novedoso dispositivo consta de dos bobinas, que son las encargadas de inducir el campo electromagnético que habilita la transferencia de energía. La primera bobina, llamada primaria o emisora, se sitúa enterrada bajo el suelo, donde permanece conectada a la red eléctrica, en zonas donde el tranvía realiza sus paradas. La segunda bobina, denominada secundaria o receptora, se instala en la parte inferior del tren y lleva consigo un pequeño convertidor.
De este modo, cuando el tranvía se aproxima a la zona donde ha sido colocada la bobina primaria, esta genera una corriente y produce un campo electromagnético que induce otra corriente en la bobina secundaria, transfiriendo la potencia que carga a las baterías del tren.
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