La integración eficiente de las energías renovables, en general no gestionables en el sistema eléctrico, pasa por la incorporación de una tecnología que permita el almacenamiento del excedente que estas fuentes son capaces de generar en función del recurso disponible (viento, sol, olas…). Si la demanda de energía por el sistema eléctrico es inferior a esta capacidad de generación renovable y no existe almacenamiento, el excedente de energía se pierde.
Las baterías de flujo redox se han convertido en una tecnología muy competitiva para el almacenamiento masivo de energía que demanda el mercado de las energías renovables. Permiten flexibilizar las necesidades de potencia y energía de forma independiente en función de la capacidad de generación renovable y aportan una vida útil en número de ciclos superior a otras tecnologías de baterías, lo que las hace especialmente adecuadas para su aplicación a la integración de renovables.
El centro tecnológico IK4-Tekniker y la empresa Zigor están desarrollando una primera generación de baterías de flujo redox de tecnología propia de media potencia, adecuadas para su aplicación no solo a la integración de energías renovables, sino en la generación distribuida de energía.
El centro tecnológico y la empresa aportan a su nuevo sistema la optimización de las estrategias de operación para maximizar la eficiencia y el coste por kilovatio a la hora, así como un diseño que garantice la estanqueidad del conjunto y favorezca su construcción en concepto modular para que su mantenimiento resulte sencillo.
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