El futuro de la industria está ligado a la interconexión de las máquinas y a su intercambio de información a través de internet. Esta realidad conlleva numerosas ventajas, pero también algunos riesgos: se genera una ingente cantidad de datos de alto valor que circulan por el entramado de conexiones digitales entre plantas, clientes y proveedores, que son un potencial blanco de ciberataques. Los principales peligros son los robos de información o los sabotajes, que pueden provocar paradas de producción o de prestación de servicios.
Con el fin de ofrecer a las empresas una solución para este reto, la Unión Europea ha impulsado un proyecto de I+D+i llamado Citadel, en el que participa el centro tecnológico vasco Ikerlan. En esta iniciativa, que durará tres años y tiene un presupuesto total de 6 millones de euros, se están desarrollando nuevas herramientas informáticas para la gestión de la ciberseguridad en sistemas de control de infraestructuras críticas.
Citadel está desarrollando una oferta integral para reforzar la seguridad informática de los sistemas industriales y las infraestructuras críticas. Una de sus novedades principales es que está desarrollando la tecnología necesaria para reunir en una sola plataforma hardware diferentes funcionalidades que ahora están dispersas, y que pueden tener distintos requisitos de ciberseguridad. La principal ventaja de este sistema es que defender un solo punto resulta más sencillo que hacerlo en un sistema distribuido.
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