“Es un principio simple, pero tiene todo el sentido del mundo: las máquinas rinden más cuando se automatizan y se conectan en red, porque pueden comunicarse entre sí e intercambiar datos, que después también pueden analizarse para optimizar procesos”, afirma Anna Solana, colaboradora de IoTSWC2019.
Esto que suena ideal se está convirtiendo en una realidad tangible gracias al Internet de las cosas (IoT). De hecho, se está volviendo imprescindible en muchas factorías, porque las tecnologías IoT proporcionan más eficiencia a un menor coste y además abren nuevas fuentes de ingresos potenciales.
En otras palabras, IoT permite reconfigurar instalaciones para que los fabricantes puedan estar al día y responder a las necesidades de un mercado cambiante que demanda cada vez más productos personalizados. Del mismo modo, permite avanzar en temas de sostenibilidad, lo que es muy necesario en tiempos de emergencia climática.
Fabricación inteligente
En 2016, Harley-Davidson incorporó IoT en su planta de producción en York, en Pensilvania (EEUU), y consiguió reducir el tiempo que lleva fabricar una motocicleta de un ciclo de 21 días a 6 h. Ahora, una motocicleta sale de la línea de montaje en 89 segundos.
En la industria biotecnológica y farmacéutica, los cambios menores en procesos como establecer el tiempo y las condiciones más adecuadas para limpiar una instalación o detectar anomalías en un proceso químico pueden ahorrar millones.
Para poder ver el contenido completo tienes que estar suscrito. El contenido completo para suscriptores incluye informes y artículos en profundidad
