Molinos de viento, bicicletas y sierras circulares; tres productos diferentes con una cosa en común: rotan y representan la capacidad innovadora en los Países Bajos. Los molinos de viento drenan agua de la tierra ya desde el siglo XVI, las “Fiets” -palabra holandesa que designa a las bicicletas- se han utilizado desde el siglo XIX y las sierras circulares Kinkelder son un éxito internacional desde hace casi 50 años.
“Tenemos nuestro propio departamento de investigación y hacemos todo lo posible por perfeccionar nuestras sierras circulares, empezando por elegir el cuerpo básico, siguiendo por la inclinación de los dientes y justo después la rotación de la cuchilla”, explica Erwin Hissink, director general del Grupo Kinkelder. “Con esto en mente, es un privilegio para nosotros ser nombrados en la misma frase como símbolos nacionales, como los molinos de viento y las bicicletas”.
“En Kinkelder, trabajamos cada día para asegurar que nuestras sierras circulares con punta de carburo tengan pronto una reputación similar a la de los molinos de viento y las bicicletas”, declara Erwin Hissink. “Incluso ahora fabricamos 100.000 cuchillas de sierra al año, el 90% de las cuales se venden en el extranjero”.
Kinkelder es una compañía familiar holandesa con casi 350 empleados -en 14 filiales en 8 países- y una facturación anual de más de 50 millones de euros. Sus oficinas centrales están en Zevenaar (Países Bajos), pero la empresa también fabrica en Alemania, EEUU y la República Checa, y provee a empresas en alrededor de 80 países.
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