En los últimos años, la Economía Circular ha sido objeto de atención creciente entre los responsables políticos y empresariales, pasando a ser una prioridad en las políticas de algunos países europeos y de la propia Unión Europea. La Economía Circular se presenta como una alternativa al actual modelo de producción y consumo, con el potencial de resolver retos medioambientales, al mismo tiempo que abre oportunidades de negocio y crecimiento económico. Con el informe “Situación y Evolución de la Economía Circular en España”, Cotec quiere contribuir a cubrir las carencias que existen en este sentido, a través de la elaboración de un mapa de situación de la Economía Circular en España.
La innovación es el elemento clave para lograr la transición hacia una Economía Circular. Serán necesarias nuevas tecnologías, procesos, servicios y modelos empresariales, así como el cambio integral en los patrones de comportamiento de los consumidores.
La gestión de todos estos cambios exige a las administraciones y las empresas disponer de datos e información para la toma de decisiones y la asignación de recursos. Pero, en muchos casos, esta información todavía no está disponible o lo está de forma fragmentada.
El objetivo del informe es analizar la situación y evolución de la Economía Circular en España. En él se recogen y analizan los indicadores disponibles, se identifican algunos de los principales actores implicados, así como casos de éxito y buenas prácticas.
Una gran oportunidad
La Economía Circular representa una gran oportunidad para España y para Europa. Mejora el uso de los recursos y aporta valor agregado a los negocios, englobando, al mismo tiempo, sostenibilidad ambiental, lucha contra el cambio climático y bienestar socioeconómico para las generaciones presentes y futuras.
La Economía Circular ha empezado a introducirse en la actual política económica y ambiental de la Comisión Europea, particularmente a través del Plan de Acción de la UE para la Economía Circular presentado por la Comisión Europea al Parlamento Europeo en diciembre de 2015. El plan define un mandato basado en la integración de un cambio de paradigma económico en la UE que incluya la colaboración y el compromiso gubernamental a escala nacional, regional y local, con la contribución de todas las partes interesadas.
La transición hacia una Economía Circular es una ventaja para la UE, en el sentido de que incrementa su propia competitividad y sostenibilidad, construyendo un sistema económico más resiliente y adaptable a la escasez de materias primas y recursos energéticos, así como previendo la volatilidad financiera y propulsando la innovación y eficiencia empresarial, hechos que cambiarán, de manera radical, los patrones de producción y consumo.
Esta transición puede crear un número sustancial de puestos de trabajo, favorecer el crecimiento socioeconómico a escala local y fortalecer la cohesión social y la integración. Al mismo tiempo, el nuevo modelo de producción y consumo circular limitará y/o evitará el impacto ambiental y los daños irreversibles en el clima y la biodiversidad, reduciendo las emisiones de gases invernadero.
Según las estimaciones de la Comisión Europea, si se aplica toda la normativa vigente en materia de residuos, se crearían más de 400.000 empleos en la Unión Europea, de los cuales 52.000 se localizarían en España. A fin de impulsar la transición hacia la Economía Circular, es necesario crear una red de indicadores que facilite un sistema de toma de decisiones integrado, que permita evaluar y determinar la situación y el progreso de un cambio de paradigma económico, especialmente en sus fases de producción y consumo.
En la actualidad, no se dispone de una metodología específica suficientemente elaborada y consensuada para el seguimiento y evaluación de los procesos de Economía Circular. Es indudable que, además de los indicadores ya consolidados del análisis de eficiencia y flujos materiales, durante los próximos años se realizará el desarrollo integral de los sistemas de evaluación e indicadores con metodologías específicas más avanzadas en todas las fases del ciclo productivo y de consumo.
En el proceso de construcción de los nuevos sistemas de indicadores de Economía Circular, hay que tener en cuenta que una parte considerable de estos aún no están totalmente desarrollados, especialmente los relativos a la prevención del uso excesivo de materias primas, el ecodiseño y la ecoinnovación. En cambio, se ha avanzado notablemente en el uso eficiente de materiales y la gestión de residuos, aunque se reconoce de antemano que son necesarios mayores esfuerzos para dar una visión más completa y detallada de los progresos de la Economía Circular hacia el desarrollo sostenible.
Compromiso
España, como estado miembro, se ha comprometido con los esfuerzos de la UE para desarrollar una economía eficiente en el uso de recursos, competitiva, sostenible y baja en emisiones de dióxido de carbono. A estos efectos, la Comisión Europea aprobó en 2015 el Plan de Acción de la UE para una Economía Circular, con el establecimiento de un programa de medidas legislativas que cubre todo el ciclo de producción y consumo.
El avance hacia una Economía Circular mediante procesos ecoeficientes y sostenibles requiere el desacoplamiento entre la actividad económica y la degradación ambiental, lo cual exige un cambio de modelo productivo más eficaz, que atienda las necesidades reales de la sociedad de acuerdo con las capacidades ambientales.
Además de los considerables efectos de la crisis socioeconómica, en el ámbito de la producción y el consumo se mantienen determinadas rigideces estructurales de la economía española que dificultan la consolidación de procesos basados en la ecoeficiencia y en la racionalización del consumo. El cambio de modelo, en todo caso, debe fundamentarse en el desacoplamiento del crecimiento económico respecto de las presiones ambientales derivadas del consumo de recursos y la generación de residuos.
En este sentido, las tendencias que siguen las variables de Economía Circular analizadas en este trabajo parecen adivinar que la mejora en los niveles de productividad material de la economía española coincide con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Esto, inmediatamente, provoca un descenso en la intensidad del consumo material de la economía española y de sus necesidades materiales. Y todo ello repercute en los niveles de extracción material nacional y de requerimientos totales de materiales que, de superar holgadamente los niveles medios del resto de países miembros de la Unión Europea, pasan a reducirse notablemente para estabilizarse en niveles bajos respecto de la media de los países de la UE.
En el caso de España, las iniciativas sobre Economía Circular son incipientes y hasta ahora las medidas adoptadas han estado centradas, sobre todo, en las políticas ambientales de la fase final del ciclo económico, tal como es la gestión de los residuos, donde se cuenta con un Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2016–2022 a medio plazo. Por otro lado, también se abren nuevas perspectivas para los bioprocesos con la Estrategia Española de Bioeconomía Horizonte 2030.
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