“Más que del formato –comenta Alberto Redondo, director de Marketing de Seres- los ciudadanos se quejan, sobre todo, de que no les dejan elegir cómo y dónde quieren recibir las facturas”. Facturas de luz, gas, agua, teléfono..., de las que cada mes se imprimen y envían postalmente millones de documentos. “Un gasto que no tiene sentido, que, además, tiene efectos muy negativos en el medio ambiente”, comenta Redondo, para quien el principal problemas está en la manera como se está haciendo: sin informar ni consultar al usuario. “Las grandes necesitan que sus usuarios accedan a su portal a ver las facturas. Es un canal de marketing muy importante. El problema viene cuando cada ciudadano tiene que ir al portal de cada una de las empresas de servicios. Ahí es cuando el posible beneficio se convierte en desventaja. Además si esas facturas no fuesen en pdf sino en algún formato estructurado como el facturae de la Agencia Tributaria nos permitiría a través de programas sencillos ver costes y comparar consumos y tarifas. Algo que algunas compañías no quieren ver ni en pintura”.
Según Alberto Redondo, las empresas lo han tenido más difícil y, sin embargo, esta dificultad no les ha impedido adoptar la eFactura. “Han entendido que estamos construyendo la sociedad digital y no tiene sentido mantener el papel, el problema es que hay mucha confusión y falta de información. Por eso hemos definido cinco reglas de oro para ayudarán a las empresas a migrar a la eFactura con éxito y sin traumas”.
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