Participaron en la sesión Cristina Zurita, secretaria general del Consorcio de Inteligencia Emocional; Javier Bárez, técnico en Gestión de Calidad del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz; Ramón Touzón, de la Policía Local de Vitoria-Gasteiz; Agustín Aguirre, director médico de Clínica La Asunción; Jacob Gil, director de Personas en Gorabide; María Teresa Ojanguren, directora de Lauaxeta Ikastola; Ibon Urretavizcaya, gerente de Electricidad Urrezabal; Rogelio Fernández, investigador de la Universidad de Deusto y consultor; Tomás Elorriaga, director de Banpro, Innovación y Personas, y Txema Villate, director general de Innobasque. Todos ellos expusieron sus casos de buenas prácticas en materia de gestión emocional, a través de las cuales quedó patente que la salud emocional afecta a la satisfacción laboral de los empleados, tanto como a su rendimiento y capacidad de aprendizaje.
El Consorcio de Inteligencia Emocional, organización nacida en el seno de Innobasque pero independiente en la actualidad, explicó que para desarrollar competencias socio-emocionales que contribuyan a la transformación de las personas y sus entornos es necesario dotarse de lo que ellos denominan TEC (tecnologías de la emoción y la cooperación). Se trata de herramientas, dinámicas y metodologías que favorecen el conocimiento, entrenamiento emocional y competencias socioemocionales para el desarrollo personal y profesional, la innovación, la transformación y el trabajo en equipo.
Seis casos de éxito
De ellas se han servido las seis organizaciones que han aplicado la inteligencia emocional con éxito. Así, por ejemplo, Ibon Urretavizcaya, gerente de Electricidad Urrezabal y miembro del comité ejecutivo de Instagi, Asociación de Empresas Instaladoras y Mantenedoras de Gipuzkoa, reveló en qué consistió el Programa Elkano para el desarrollo de competencias emocionales en las microempresas del sector. El proyecto trató temas como la resistencia al cambio, la creación de entornos sanos para las relaciones, la aceptación de que hay cosas que no se pueden cambiar o el sentimiento de pertenencia. El relevo generacional fue otro de los aspectos trabajados, un asunto complejo que supone asumir que el perfil profesional necesario para la siguiente fase de la empresa no es el mismo que el necesario para lanzarla, entre otras dificultades.
Por su parte, la Policía Local de Vitoria-Gasteiz contó cómo aplicaron las narrativas, como herramienta de inteligencia emocional para que los agentes regulen y dirijan sus emociones y las de las personas con las que se relacionan en su día a día. También se enfrentan a situaciones extremas los trabajadores de la Clínica La Asunción de Tolosa en Gipuzkoa, quienes recibieron formación en este campo para gestionar de la manera más adecuada las emociones a las que se enfrentan cada día.
Lauaxeta Ikastola, única organización en España que ha logrado el máximo galardón europeo a la excelencia en la gestión EFQM (2007) y pionera en la introducción de la inteligencia emocional en las aulas, expuso los diferentes enfoques sobre las emociones que el centro ha ido integrando en su proyecto educativo y de gestión. Así, el conocimiento de los aspectos emocionales implicados en todos los procesos de aprendizaje del alumnado, del desarrollo profesional del profesorado y en la toma de decisiones estratégicas por parte de la dirección facilita la implementación de innovaciones en la organización.
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