Los exoesqueletos permiten a los trabajadores levantar y manejar objetos pesados de manera más fácil. Ahora, por primera vez, han sido integrados en una línea de montaje en movimiento.
Su aspecto futurista puede recordar a la transformación de Tony Stark en su alter ego superheroico, Iron Man, pero la realidad es que suponen un importante refuerzo para los hombros y la espalda de quien lo utiliza, trasladando el peso hacia las caderas y reduciendo el riesgo de lesiones laborales.
“Trabajar en la línea de montaje requiere conocimientos, habilidad, y puede resultar físicamente exigente. Puede que parezca que los exoesqueletos son algo salido de una película de ciencia-ficción, pero pueden ayudar a reducir el estrés en nuestros empleados y facilitar la ejecución de trabajos físicamente exigentes”, ha afirmado Dale Wishnousky, vicepresidente de Fabricación de Ford Europa.
De aquí a 2020, el 25% de europeos tendrá más de 60 años*, y se prevé que los trabajadores más veteranos y aquellos con problemas de movilidad o desórdenes musculoesqueléticos sean quienes más se beneficien de la utilización de estos trajes. En toda Europa, los desórdenes musculoesqueléticos representan el 61% de todas las enfermedades laborales.
Aunque se han realizado pruebas con exoesqueletos en otras fábricas de automóviles, la iniciativa en la planta de producción de Ford de Valencia, en la que se fabrican el Kuga, el Mondeo, el S-MAX, la Galaxy y la Transit Connect, es la primera en integrar de manera total la tecnología en su proceso de producción.
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