La empresa italiana Maflex, ubicada en Carbonate, en Lombardía, puede considerarse como un excelente ejemplo de una pequeña o mediana empresa bajo una administración moderna. Maflex ha invertido en maquinaria de última generación y en una solución de integración para sus equipos de producción especialmente adaptados a sus necesidades.
Maflex se estableció en la década de 1980 y comenzó como especialista en ensamblaje y automatización antes de dedicarse al moldeo por inyección de plásticos. En el transcurso de los últimos diez años, su negocio de moldeo por inyección ha ganado cada vez más importancia. Hoy en día, la empresa cuenta con 25 empleados y opera dos plantas de producción, cada una de ellas con 1.500 m² de superficie. El trabajo se efectúa en tres turnos y, si es necesario, los siete días a la semana. Maflex es una de esas pequeñas empresas italianas que aprovechan activamente las oportunidades abiertas por el plan nacional italiano de Industria 4.0. Esto ha llevado a una serie de cambios con el fin de mejorar la competitividad de la empresa.
“Nuestra imagen propia como empresa -o nuestra filosofía, por así decirlo- nos ha impulsado cada vez más a convertirnos en un proveedor de servicio completo. Primero, y ante todo, para las principales industrias, como la electrónica, automoción, la de cosméticos y aparatos electrodomésticos, así como empresas del sector de riego que, en conjunto, hacen la mayor contribución a nuestras ventas. En menor medida, esto también se aplica a las industrias farmacéutica y del juguete, además de otros segmentos del mercado”, declara Marco Ravazzani Klarenbeek, director general de Maflex.
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