La laminación y el roscado con macho de alto rendimiento no es sólo cuestión de incrementar la velocidad de roscado, sino que requiere una mejora generalizada de todo el proceso. Por un lado, es preciso aplicar la herramienta RAR correcta, en combinación con las geometrías, recubrimientos, sistemas de lubricación y parámetros de mecanizado oportunos, y por otro es preciso efectuar un seguimiento del proceso y de los resultados. Thomas Zeus, de Emuge, es un experto en ambos procesos.
La laminación es una de las últimas operaciones del flujo de trabajo de producción. Cualquier problema de calidad registrado durante la fase de laminación afecta a una pieza que ha sido objeto de un costoso proceso de mecanizado antes de la laminación propiamente dicha. En un entorno competitivo, la laminación debe ser un proceso rápido, efectivo y fiable. Para poder aplicar a la laminación o al roscado con macho un proceso de corte de alto rendimiento, llamado Roscado de Alto Rendimiento (RAR), es necesario tener en cuenta todos los parámetros que intervienen, no sólo las herramientas. La laminación y el roscado con macho son dos procesos que suelen exigir la inversión del sentido de giro del husillo de la máquina para hacerla funcionar al revés. Eso limita las velocidades de corte aplicables. Como la introducción del RAR a través de un aumento de la velocidad de corte tiene un efecto limitado, hay otros factores que resultan más importantes para el RAR. Además de la herramienta de corte y formación, otros factores que intervienen son los diseños de las roscas, el portaherramientas y la fijación de la herramienta, el proceso de mecanizado y la lubricación, así como el control del proceso, la inspección de la producción, y la medición y calibración. Es necesario tener en cuenta el tiempo de mecanizado y el tiempo improductivo. Sólo se puede conseguir un roscado de alto rendimiento optimizando todos esos parámetros. Más adelante se describirán los parámetros mencionados y se introducirán las soluciones que permiten implantar con éxito el RAR, para que su actividad pase de ser el Roscado de Alto Rendimiento al Roscado de Alta Rentabilidad.
Roscado de alto rendimiento (RAR)
El corte de alto rendimiento es un concepto bien conocido, pero hay muchas operaciones de corte distintas, y cada una de ellas debe recibir una atención específica para conseguir un corte de alto rendimiento. En este contexto, el roscado es claramente una aplicación muy específica. Este artículo intenta dar algunas respuestas a la siguiente pregunta: ¿qué es el Roscado de Alto Rendimiento, cuáles son sus requisitos y cuáles sus ventajas?
El RAR hace referencia el rendimiento global de la herramienta, que en este caso se refiere al número de roscas fabricadas por unidad de tiempo. Como es lógico, el RAR requiere un aumento de la velocidad de corte. Pero la laminación y el roscado con macho son dos procesos que suelen exigir la inversión del sentido de giro del husillo de la máquina para hacerla funcionar al revés. Eso limita las velocidades de corte aplicables, debido a las capacidades de las máquinas herramientas. Como la introducción del RAR a través de un incremento de la velocidad de corte sólo tiene un efecto limitado, existen otros factores que resultan más importantes para el RAR, como el tiempo de mecanizado, el tiempo improductivo y el tiempo de ajuste y verificación.
El concepto de alto rendimiento también engloba la calidad de producción, la nula generación de chatarra y la minimización de los desechos producidos. Asimismo, incluye la medición y la calibración. Finalmente, es posible evitar la aparición imprevista de periodos improductivos monitorizando el proceso de laminación para conocer de antemano los problemas que pueden presentarse.
Para poder implantar con éxito el corte RAR, hay que tener en cuenta todos los factores que intervienen en el proceso.
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