Carbon Clear -consultoría internacional especializada en servicios integrales de sostenibilidad, responsabilidad social corporativa y cambio climático- presentó el 26 de septiembre en Barcelona los resultados de su “II Estado del Reporting de Sostenibilidad de las empresas del Ibex 35”. Esta segunda edición del estudio explica cómo las empresas del Ibex 35 reportan su desempeño en materia de sostenibilidad. Para ello, analiza 75 indicadores -tomados de información de dominio público- que cubren cuatro áreas de estudio: medición y reporte; estrategia y gobernanza; objetivos y reducción de impacto y, por último, colaboración e innovación con los grupos de interés. Junto a estos cuatro indicadores, hay que incluir las “Mejores Prácticas”, que han puntuado de manera independiente.
En la presentación de Barcelona, realizada por Cristina Raventós, manager de Carbon Clear en España, también se hizo una comparativa con otros dos índices bursátiles analizados por esta consultoría, concretamente, el británico FTSE 100 y el francés CAC 40.
En lo referente al Ibex 35, antes de entrar en análisis sectorial y clasificaciones individuales, Cristina Raventós señaló que “una primera conclusión común es que tanto el Acuerdo de París como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU han contribuido a que las empresas del Ibex 35 vean la sostenibilidad definitivamente como un elemento estratégico”. Consecuencia de ello es que “la puntuación media obtenida por las empresas de este índice ha aumentado respecto a 2016 -pasando del 49% el año pasado al 56% en 2017-.
Sin embargo, algunas organizaciones no han mostrado el nivel de compromiso y ambición deseados, quedando expuestas a las consecuencias de futuros riesgos climáticos y con un largo camino por delante si quieren competir con los líderes del Ibex 35”, explicó la máxima responsable en España de Carbon Clear. Por lo tanto, cabe señalar que existe una brecha o dos velocidades en la apuesta que las empresas del Ibex 35 hacen por la sostenibilidad.
Por sectores, Petróleo y Energía crece 8 puntos
El sector de Petróleo y Energía es el que se ha alzado de nuevo con la puntuación media más alta: un 71% en 2017, 8 puntos más que en 2016. Si bien se han observado claras mejoras en las áreas de medición y reporte y en estrategia y gobernanza, sus estrategias y objetivos de reducción siguen estando lejos de las mejores prácticas. Aunque es cierto que la mayor parte de las compañías del sector energético tienen planes de reducción de emisiones, el nivel de ambición demostrado no es tan alto como se esperaría de esta industria. “Ninguna compañía del sector ha alcanzado la neutralidad en carbono y solo dos empresas se han comprometido a establecer objetivos en base a ciencia, ninguna de ellas habiéndolos validado todavía”, explicó Cristina Raventós. Teniendo en cuenta que el cambio climático representa un reto mayúsculo para las empresas del sector de Petróleo y Energía, hay que destacar una actitud positiva al respecto y con un sector que continúa evaluando y aprovechando las oportunidades que éste ofrece.
Materiales Básicos, Industria y Construcción
El sector de los Materiales Básicos, Industria y Construcción solo representa un 20% del total de compañías del Ibex 35, pero es responsable de más de la mitad del total de las emisiones de Alcance 1 (emisiones de GEI directas desde fuentes que son propiedad de o están controladas por la empresa) y Alcance 2 (emisiones indirectas de GEI asociadas a la generación de electricidad adquirida y consumida por la organización). Si bien este sector no es el que obtiene una mayor puntuación en media (57%, subiendo desde un 52% en 2016), se puede afirmar que lidera el camino hacia las buenas prácticas con dos compañías dentro del top 5 y una más en el top 10.
En líneas generales, han demostrado prácticas excelentes en aspectos de medición y reporte, así como un buen nivel de colaboración con la cadena de valor. Todas las compañías reportan sus emisiones de Alcance 3 (emisiones indirectas consecuencia de las actividades de la empresa, pero que ocurren en fuentes que no son propiedad y que no son controladas por la empresa). Sin embargo, las acciones llevadas a cabo en general no son lo suficientemente ambiciosas y estas buenas prácticas no siempre se materializan en una estrategia robusta y en objetivos lo suficientemente ambiciosos.
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