Devolver al medio natural el agua una vez utilizada con la misma o mejor calidad de la que disponía cuando se captó podría ser el paradigma dentro de una economía circular cuando se habla de agua. Para ello, la actuación de laboratorios y entidades de inspección acreditadas es esencial.
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha publicado recientemente el borrador de la Estrategia Española de Economía Circular, que incluye el Plan de Acción para 2018-2020. Tanto la Estrategia como su primer plan de acción confieren una importancia particular al fomento de la reutilización del agua; de hecho, más de la mitad del presupuesto del plan (casi 837 millones de euros) se ha destinado a “impulsar las políticas en materia de gestión sostenible del agua, fomentando su aprovechamiento y reutilización con el objetivo de procurar cerrar el círculo y conseguir una gestión eficiente de este recurso”.
Un medio fundamental
En este contexto, es necesario adecuar los criterios de calidad medioambientales y sanitarios exigibles a las aguas que se reutilizan. El uso de laboratorios y entidades de inspección acreditadas será un medio fundamental para avalar que estos controles son realizados por empresas con la capacidad técnica necesaria.
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