Los plásticos son duraderos. Los marcos de ventanas fabricados con cloruro de polivinilo (PVC), las tuberías de polipropileno o los cables de polietileno pueden durar unos 40 años o incluso más. Sin embargo, esta notable vida útil está sujeta a una condición: la protección frente a los efectos nocivos del calor y la luz solar. Muchos tipos de plásticos y cauchos ni siquiera podrían fabricarse y procesarse sin la incorporación de sustancias químicas estabilizantes o metales pesados. Ceresana ha analizado por octava vez el mercado mundial de estabilizantes térmicos y estabilizantes UV. El último informe de mercado sobre estos aditivos especiales para plásticos y elastómeros prevé que las ventas mundiales de estos productos alcancen aproximadamente los 8.500 millones de dólares estadounidenses en 2035.
¿Estabilidad utilizando biomasa o petróleo crudo?
Hasta la fecha, el mercado de los estabilizantes para polímeros ha estado dominado por productos petroquímicos. Sin embargo, el desarrollo de estabilizantes de origen biológico está avanzando rápidamente. Por ejemplo, se pueden obtener absorbentes de radiación UV para muebles de jardín o piezas de automóviles a partir de aceites vegetales o de lignina, un subproducto de la producción de papel. Los ésteres de ácido cítrico pueden aumentar la resistencia térmica de los termoplásticos. El aceite de soja epoxidado puede sustituir a los plastificantes petroquímicos en el PVC. Los elastómeros de origen biológico, como el poliuretano fabricado a partir de aceite de ricino, ya incorporan estabilizantes naturales. Los bioestabilizantes pueden resultar especialmente útiles cuando se requieren sostenibilidad, bajo olor y baja migración, por ejemplo, en aplicaciones de envasado. Por otro lado, los metales pesados no solo son altamente tóxicos y controvertidos, sino que también dificultan el reciclaje, como ocurre con los revestimientos de suelos usados.
En Europa, el cadmio, el plomo y los compuestos organoestánnicos ya están prohibidos como aditivos en el PVC de nueva fabricación. Entre las posibles alternativas, se encuentran el calcio y el zinc. Ceresana prevé que la demanda mundial de estabilizantes a base de calcio crezca un 3,9% anual. El calcio también puede utilizarse en estabilizantes líquidos de metales mixtos. Sin embargo, en Norteamérica, el estaño sigue utilizándose ampliamente para mejorar la durabilidad de aislamientos de cables, tuberías y perfiles de PVC. Se prevé que la demanda de estabilizantes de estaño alcance aproximadamente las 272.000 t en 2035.
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