Las inversiones en tecnología agraria deben conducir a mejoras significativas con costes relativamente bajos. En el ejemplo que sigue, los cojinetes (en esta aplicación, cojinetes especiales) de polímeros tribológicamente optimizados aseguran una conexión continua en un componente estándar que es el elemento central de la máquina. Desde hace varios años, los cojinetes de plástico hacen sus pruebas en el rudo trabajo del campo.
“En verano, en pocas semanas, las cosechadoras deben funcionar a diario sin perturbaciones durante muchas horas; para ellas, es la temporada alta”, comenta el ingeniero técnico Bernhard Kohl, jefe de diseños de Fella-Werke GmbH, empresa de Feucht (Alemania). “Al final, generalmente son lavadas a alta presión y permanecen ahí el resto del año, más o menos protegidas, hasta la siguiente temporada, cuando se utilizarán de nuevo”.
Los clientes del fabricante de máquinas agrarias son grandes empresas, cooperativas de máquinas, pero también agricultores que explotan solo algunas hectáreas. “Como no conocemos las condiciones secundarias de empleo hasta en los últimos detalles, cuando diseñamos nuestras máquinas debemos asegurarnos de su robustez sin perder de vista los costes”, declara Bernhard Kohl. “Es por ello que la selección de todos los componentes es muy importante”.
Funcionamiento intensivo durante la cosecha de verano
Fella fabrica desde hace más de 90 años máquinas para tractores, entre ellas cosechadoras, segadoras e hileradoras. La función de la hileradora es de rastrillar la caña segada o ya dispersada y juntarla en una gavilla mediante 8, 10 o 12 brazos de zinc.
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