Los Ángeles, 2019. La Tyrell Corporation controla la economía gracias a su tecnología de desarrollo de androides imposibles de distinguir de los seres humanos: los replicantes. El futuro distópico que dibujaba Blade Runner cuando se estrenó en 1982 parecía entonces muy lejano. Pero, ¿caminamos hacia un mundo dominado por gigantes tecnológicos digitalizados en el que las grandes corporaciones limitan el emprendimiento, el dinamismo económico y el progreso?
Esta es una de las grandes preguntas que afronta el paper “Towards the Tyrell corporation? Digitisation, firm-size and productivity divergence in Spain”, publicado en Journal of Innovation & Knowledge, cuyo primer autor es Joan Torrent, catedrático de Economía de los Estudios de Economía y Empresa e investigador del grupo i2TIC de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y en el que participan Ángel Díaz-Chao, Albert-Pol Miró-Pérez y Jorge Sainz, también investigadores del i2TIC y profesores de la Universidad Rey Juan Carlos y de ESERP Business & Law School.
La brecha de productividad
Las revoluciones tecnológicas de los últimos dos siglos, desde la máquina de vapor hasta la inteligencia artificial, han sido uno de los principales factores responsables del aumento de la productividad en los países desarrollados. Las actividades económicas se ven cada vez más influidas por las nuevas oleadas de innovación y digitalización. Sin embargo, a pesar de los muchos avances tecnológicos de las últimas décadas, la eficiencia de las economías más desarrolladas parece haberse estancado.
En busca de respuestas, los investigadores del i2TIC de la UOC analizaron la productividad total de factores, una medida de la productividad del trabajo que tiene en cuenta todos los elementos al margen de la relación entre capital y trabajo (los componentes clásicos de la productividad), como las mejoras tecnológicas que no están adheridas al capital y al trabajo, pero que sí permiten que las economías sean más eficientes.
“Durante los últimos años, coincidiendo con la ruptura o escisión digital, que no revolución industrial, los economistas nos hemos dado cuenta de lo que solemos llamar la paradoja o el dilema de la productividad. A pesar de estar en medio de un cambio tecnológico que parece disruptivo para nuestras vidas, la productividad total de factores de la mayoría de las economías avanzadas del mundo lleva más de una década estancada o creciendo muy poco”, explica Joan Torrent.
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