La economía española es una economía de pyme. Dada la importancia que, en la pequeña y mediana empresa, tiene la microempresa (más del 50% del total de empresas del país), podría hablarse de un país de microempresa. Dada esta estructura empresarial, puede entenderse fácilmente que éstas resulten particularmente frágiles, en su conjunto, a los cambios tan acelerados que se están produciendo en unos mercados que hoy en día son globales. En efecto, las pymes representan el 99,79% del total de empresas del país (una décima más que la media de la UE) y emplean al 81,7% de la población ocupada (frente al 69,7% de media comunitaria). Ello supone que la pymes no sólo está mas presente en nuestro país que en el resto de la UE, sino que, además, emplea a un mayor porcentaje de población.
De todo ello se deriva que hablar de los problemas de nuestra economía suponga necesariamente hablar de los problemas de las pymes; que los retos y expectativas de la pequeña y mediana empresa sean variables relevantes en el análisis del devenir económico. Algunos estudios demuestran cómo el tamaño condiciona la productividad, la innovación y la internacionalización.
En lo que respecta a la productividad, es sin duda su escaso rendimiento uno de los grandes problemas (si no el que más) de la economía española. En 2007, apenas alcanzaba el 70% de la americana, mientras que, en la UE-15, sólo superaba a Grecia, quedando muy por detrás del resto de países.
Son las ramas industriales con mayor peso de las pymes en su tejido empresarial (textil y confección, cuero y calzado, mueble, etc.) las que peor comportamiento a este respecto experimentan. Por lo que respecta a la innovación, las empresas no innovan principalmente porque no sienten la necesidad de hacerlo y no se lo plantean (el 51,7%). Por último, si de la internacionalización de la actividad productiva se trata, hay que destacar el estancamiento de la propensión exportadora de las pequeñas empresas.
La RSEen las pymes
En este contexto, se hace necesario el desarrollo de políticas de RSE en el seno de las pymes. Es necesaria una labor de concienciación, promoción y difusión de la RSE dentro del ámbito de las pymes.
Las pymes se encuentran, en general, mayores obstáculos a la hora de poder destinar recursos a la gestión de la RSE y, por otra parte, pueden encontrarse con una menor capacidad de diversificación y elección de proveedores y clientes, siendo además su influencia en la cadena de suministro habitualmente más reducida. Esto es especialmente preocupante cuando la pyme emprende el camino de la internacionalización y se introduce en países de alto riesgo social y medioambiental. Por ello, parece conveniente desarrollar medidas de incentivación.
La RSE puede ser ventajosa para la pyme en el sentido de inversión a largo plazo: en materia de contratación, retención, motivación y desarrollo del personal, fidelidad de clientela, innovación, etc., pero también las cualidades personales y los valores éticos son importantes en la motivación.
Es conveniente trabajar con las pymes a escala regional y local, por la fuerte identificación que tienen con la región donde están ubicadas. Debe mejorarse la integración de la RSE en la formación de los futuros directivos y empleados de las pymes y aumentarse la demanda de RSE.
Conviene destacar varias ideas:
- La necesidad de que las pymes cobren conciencia de su vínculo con la RSE.
- La importancia de la toma de conciencia del beneficio común que pueden obtener las pymes al desarrollar políticas de este tipo que producen importantes beneficios para ellas (retención, desarrollo, motivación).
- Las pymes pueden resolver problemas reales.
- La necesidad de mancomunar esfuerzos a través de la actuación en grupos (clusters), dirigidos a reducir los costes de acción y conseguir mejoras que no serían posibles individualmente. La fórmula para poder hacer frente a esas necesidades es, ciertamente, la agrupación de intereses y la integración de sinergias a través de la actuación mancomunada de las pymes.
El objetivo de la jornada se centró, precisamente, en el análisis de las mejores prácticas existentes en el plano internacional en relación con la RSE y las pymes, y en el balance de las políticas de RSE desarrolladas por diferentes empresas en nuestro país. Para ello, la jornada se articuló en torno a dos ponencias básicas, un panel de experiencias prácticas y unas conclusiones generales.
