La mayoría de los más de diez mil empleados de Godrej trabajan en su grandiosa sede central de Bombay. Se trata de un verdadero campus que alberga gran parte de la variopinta actividad fabril de la marca, un lugar más parecido a un barrio periférico y perfectamente mantenido de la segunda ciudad más poblada del país que a la sede de una gran empresa. A lo largo de sus calles anchas, se levantan los edificios de las diversas fábricas, dedicadas a los distintos productos o servicios de ingeniería. Algunos son grises construcciones de cemento de tres o cuatro pisos. Hay uno o dos hangares colosales, de treinta metros de alto y con unas puertas enormes por las que entraría un zepelín.
Gran variedad de productos
En una zona especialmente cuidada del campus, se halla la sala de exposición, con la fachada cubierta de cristales, donde los visitantes pueden ver muestras de todos los productos domésticos y de tamaño pequeño que se fabrican aquí. Además de reproductores de DVD, lavadoras, microondas y mesas de cocina, hay cámaras acorazadas, máquinas de vending, sillas de oficina y hasta camas de hospital. Los productos que no se pueden exponer o que no caben en la sala –alimento para animales, aceites alimentarios, satélites, el mayor radiotelescopio de la India y componentes para el programa espacial del país – están representados de manera gráfica o en forma de minuciosas maquetas. Es tal la variedad, que abruma.
K. Sharma, vicepresidente de la división de mecanizado de Godrej & Boyce Mfg Co Ltd. “Godrej es conocida en muchos sectores”, comenta. “Para nosotros, es fundamental elegir bien a nuestros proveedores tecnológicos. Tenemos varias máquinas herramienta CNC de Haas, que, me alegra poder decir, nos dan versatilidad, fiabilidad y un muy buen resultado.”
Dando un breve paseo desde la sala de exposición, se llega al taller de mecanizado del conglomerado empresarial, donde producen las matrices y los moldes que sirven para fabricar innumerables piezas de aluminio fundido para su amplio abanico de productos. Godrej tiene dieciocho máquinas herramienta CNC de Haas CNC, cinco de las cuales se usan en el departamento de mecanizado, que supervisa S. M. Nayak, director general de los servicios de ingeniería.
Proceso productivo
“Empleamos tres de los centros de mecanizado vertical de Haas para producir los electrodos de las máquinas de electroerosión”, indica. “Los otros dos, modelos VF-3, sirven para fabricar moldes y matrices normales de acero”.
Los electrodos de forma para máquinas de electroerosión (o mecanizado por descarga eléctrica) realizan una marca o cavidad en la pieza mecanizada. Unas piezas sujetan los electrodos de carburo de tungsteno, mecanizados con gran precisión, para garantizar un grado elevado de exactitud y repetibilidad. Este proceso suele emplearse cuando el acabado de la superficie de un componente y las dimensiones de motivos intrincados son cruciales, para lo que los propios electrodos deben estar mecanizados con mucho detalle.
“Por la complejidad de los electrodos y la precisión que necesitábamos, al principio pensamos que tendríamos que comprar máquinas europeas o japonesas de gama alta, que son más caras”, cuenta Nayak, “pero entonces descubrimos los productos de Haas. No nos podíamos creer el buen rendimiento que ofrecían. Normalmente conseguimos tolerancias de diez micras sin ningún problema”.
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