Neiker trabaja en la búsqueda de soluciones para recuperar emplazamientos contaminados en el sur de Europa (España, Francia y Portugal) mediante el empleo de estrategias de fitogestión. Se trata de una tecnología que utiliza las plantas para crear productos de valor añadido -como madera, resina, bioenergía, aceites esenciales o ecocatalizadores- y servicios de los ecosistemas -como el secuestro de carbono, el control de la erosión o el mantenimiento de la biodiversidad- a la vez que se descontamina un suelo.
La fitogestión aspira ser una alternativa a las tecnologías tradicionales de descontaminación de suelos contaminados, basadas generalmente en técnicas físico-químicas de elevado coste económico y que, a menudo, conllevan un impacto negativo sobre el ecosistema. Por ello, en las últimas décadas se está potenciando el empleo de tecnologías biológicas para descontaminar los suelos, dado que son más baratas y respetuosas con la integridad del ecosistema.
La importancia del suelo
El suelo es un recurso natural que lleva a cabo funciones clave para nuestra supervivencia y bienestar, como la producción de alimento, fibra y combustible; la descomposición de la materia orgánica; el reciclaje de nutrientes; la depuración del agua; el secuestro de carbono; el mantenimiento de la biodiversidad, etc. Es por ello por lo que varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible están vinculados, directa o indirectamente, con la protección del suelo.
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