La mejora de la competitividad española no sólo exige esfuerzos en innovación de las empresas y de los investigadores, sino que requiere que la sociedad en su conjunto sea innovadora. Este es un objetivo a largo plazo que implica trabajar en la educación desde las primeras etapas, para infundir el espíritu innovador y emprendedor en los jóvenes, de forma que “aprendan a aprender”, a valorar los conocimientos que reciben y a utilizarlos para desenvolverse en los asuntos diarios en el entorno social y a asumir los riesgos de la innovación.
El equipo educativo de la Ciudad Tecnológica Valle del Nalón (Valnalón), en colaboración con la Fundación Cotec, ha puesto en marcha el Programa Educativo de Tecnología, Innovación y Trabajo (PETIT), dirigido a impulsar en los estudiantes las habilidades innovadoras y emprendedoras. Desde la puesta en marcha del primer proyecto piloto, en el curso 2007/2008, ya han participado en el programa cerca de 1.100 alumnos de 32 centros escolares de Asturias y Madrid.
Con objeto de darlo a conocer y extender su aplicación a otros centros escolares de todo el país, el programa se ha presentado en la sede de la Fundación Cotec en Madrid. En la presentación han participado: la coordinadora del Área de Formación de Valnalón, Mónica Barettino, el jefe de Estudios de Primer Ciclo y Bilingüismo y coordinador del programa en el I.E.S. “Ramiro de Maeztu” de Madrid, Manuel Blázquez, además del director general y el subdirector general de Cotec, Juan Mulet y Federico Baeza.
El programa se desarrolla sobre la base de la asignatura de Tecnología de la ESO
La asignatura Tecnología de la ESO está enfocada al conocimiento aplicado y se sustenta en la metodología del Aprendizaje Basado en Proyectos (PBL, iniciales en inglés), por lo que facilita al alumnado una conexión real con el mundo exterior y le ayuda a desarrollarse individualmente en un equipo de trabajo.
Con idéntico currículo al actual y una ligera modificación en su enfoque, esta asignatura es transformada en un importante instrumento para activar el espíritu innovador y emprendedor de los estudiantes. Este cambio, que tendría un coste muy reducido, consistiría en pasar del tipo de trabajos estándar, que normalmente realiza el alumnado reproduciendo ideas ya existentes o directamente propuestas por el profesorado, a creaciones más o menos originales dirigidas a resolver problemas o cubrir necesidades detectadas por los propios alumnos en su entorno, lo que incluso induce a una preocupación en los jóvenes por la propiedad de lo desarrollado, contribuyendo a incrementar el interés de los estudiantes por sus proyectos y por la asignatura.
Por otra parte, en la asignatura de Tecnología, cuando los equipos de alumnos realizan algún proyecto, normalmente sólo están pensando en la evaluación por parte del profesor. Otro cambio de enfoque que aporta PETIT consiste en lograr que los estudiantes sean conscientes del valor de lo que han creado, que se sustenta en los beneficios en que se va traducir para los potenciales usuarios o clientes del resultado de su proyecto. Este proceso favorece el diseño de un plan de negocio para llegar a los clientes potenciales, o simulación del mismo, siendo éste un paso imprescindible en cualquier proyecto de innovación real.
Entre los proyectos desarrollados por los alumnos, que se presentan anualmente en la feria InnovaPetit cuya edición de este año se celebrará el próximo día 30 de mayo en Gijón (http://www.valnaloneduca.com/petit/blog/?p=202), destacan algunos muy sorprendentes como, por ejemplo, un cesto para sacar ropa de la lavadora dirigido a personas con discapacidad motora, una fregona sin necesidad de cubo, un paraguas con capa extensible, un atril para músicos con pedal automático para pasar las hojas de las partituras sin tener que soltar el instrumento o patucos anticaída para bebés (ver fichas adjuntas).
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