El rectificado es la operación de acabado por excelencia hoy por hoy. Pero, lo mismo que sucede con los otros procesos que hemos ido analizando en esta sección evoluciona, le surge la competencia de otros procesos, le surgen problemas y retos. Por esta razón, hemos querido abordarlo en esta sección de Palabra de Expertos.
Recomendaciones para la compra
Las recomendaciones pueden ser muy diferentes en función del tipo de rectificado (plano, cilíndrico, sin centros…) y de las necesidades de producción. No es lo mismo una rectificadora para piezas de metal duro por contorneado, que una de corte pleno por diamantado continuo o una cilíndrica de propósito general.
La recomendación más genérica es la misma que para cualquier otro tipo de máquina: definir muy bien para que se necesita la máquina y un buen pliego de especificaciones. Permitir al fabricante de máquinas que recomiende en ese aspecto. Hay que tener en cuenta que las posibilidades son muy numerosas y pedir características que no se van a utilizar es muy caro. Por ejemplo una rectificadora de columna móvil ocupa un espacio menor que una de mesa móvil a cambio de un precio mayor. Si el espacio es escaso puede ser interesante esta opción pero si no lo es una rectificadora de mesa móvil puede ser suficiente. Lo mismo cabe decir sobre los volúmenes de fabricación o sobre el tipo de muelas que se van a utilizar. En principio una máquina para trabajar con muelas de diamante de matriz metálica no debe ser igual a una máquina para trabajar con muelas convencionales de óxido de aluminio.
Para máquinas de propósito general donde lo que se busca es la flexibilidad es importante la verificación geométrica de la máquina y el software de manejo. Su facilidad de uso y la posibilidad de incluir en el mismo ayudas para la selección óptima de condiciones de trabajo.
Siempre hay que tener en cuenta el sistema de refrigeración y la estanqueidad de la máquina bajo unas condiciones de presión y caudal algo superiores a las que se va a utilizar.
En máquinas en las que se van a fabricar series de piezas, incluso series cortas es muy positivo disponer de un sistema de toberas que mantenga la posición relativa de la tobera con respecto a la muela lo más constante posible. Esto suele ser difícil ya que el diámetro de la muela se reduce durante el proceso y la distancia al punto de contacto entre muela y pieza se incrementa, así como el ángulo con el que el chorro incide sobre la muela. Esta es una de las causas más importantes de falta de repetitividad en las piezas, por lo que si es posible disponer de sistemas orientables de toberas, preferentemente por CNC, va a redundar finalmente en un mayor control de la calidad final. Aunque estos sistemas son bastante más caros que unas toberas convencionales el ahorro en herramientas que trae consigo normalmente amortiza la inversión.
Muchas máquinas existentes pueden ser radicalmente mejoradas sustituyendo las toberas y el sistema de refrigeración. Para esta labor se cuenta en Ideko con personal especializado e instalaciones exclusivas para la mejora de procesos dentro de este apartado concreto dentro del rectificado
Torneado en duro versus rectificado
El torneado en duro es flexible y ecológico. El rectificado en general es menos flexible y menos ecológico debido a que necesita refrigerante. En general el proceso de rectificado permite mayores producciones y mayor precisión. Y para los materiales más difíciles de mecanizar es la única opción.
Lo cierto es que hay casos en que el torneado en duro es la mejor opción y casos en que lo es el rectificado. Cuando se tienen dudas sobre una aplicación particular en un nuevo proyecto lo más sensato es ponerse en contacto con un fabricante de máquinas que disponga de ambos productos para conjuntamente seleccionar el más adecuado.
En cuanto a las tendencias futuras, el rectificado puede llegar a ser la mejor opción. En principio parece más sencillo hoy por hoy mejorar el rectificado dotándole de una mayor flexibilidad y de reducir su impacto ecológico que mejorar el torneado en duro incrementando la precisión alcanzable en series grandes y el trabajo con materiales muy difíciles de mecanizar. Pero eso es una opinión con la que supongo que no todo el mundo estará de acuerdo. En cualquier caso siempre habrá ocasiones en que uno sea preferible sobre el otro y no parece que en poco tiempo una de las técnicas vaya a barrer a la otra.
Otro aspecto importante son las tensiones residuales que genera el torneado en duro y que en piezas de altas prestaciones puede ser perjudicial para la vida de la pieza. Estas tensiones se pueden eliminar aplicando técnicas de relajación tensional en las piezas. Así mismo el acabado superficial conseguido por el torneado en duro, a pesar de cumplir con las exigencias de acabado en temas de rugosidad, genera un perfil helicoidal que dependiendo de la función de la pieza puede resultar inadmisible, por lo que será necesario eliminar este perfil con operaciones complementarias.
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