En tiempos difíciles, los fabricantes intentan reducir sus costes operativos, pero es posible que no puedan afrontar el gasto necesario para su recuperación adquiriendo nueva maquinaria más productiva. Con esta vía cerrada ¿qué otras opciones quedan para recortar radicalmente los costes sin reemplazar las máquinas existentes? Renishaw analiza cuatro áreas en las que es posible conseguir un ahorro considerable, siempre que las empresas estén dispuestas a modificar sus sistemas de control en los procesos de mecanizado.
La Pirámide del proceso productivo (Productive Process Pyramid™)
La Pirámide se divide en cuatro niveles de control de procesos relacionados entre sí, que deberán considerarse para fabricar piezas que cumplan la norma. Empezando desde la base:
- En el nivel de base de los procesos, se proporcionan las condiciones estables sobre las que la máquina puede realizar el trabajo. Estos controles preventivos reducen el número de orígenes de variación antes de iniciar el mecanizado.
- El siguiente nivel es la preparación de procesos, que trata de las fuentes previsibles de variación, como la ubicación de la pieza, el tamaño de las herramientas y las compensaciones de la máquina-herramienta que pueden provocar una falta de conformidad en la primera pieza.
- El tercer nivel es el control durante el proceso. Este nivel trata las fuentes de variación propias del mecanizado: desgaste de herramientas y variación de temperaturas, proporcionando información inteligente al proceso a medida que se realiza dicho mecanizado.
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