A causa del envejecimiento de la población, cada vez hay más demanda de implantes e instrumentos ortopédicos para ayudar a las personas a mantenerse activas y sanas durante la tercera edad. Eso son buenas noticias para Rochester Medical Implants ( http://www.rmi.us.com), un fabricante de piezas de máxima precisión para complicadas operaciones de cirugía de columna que con los años se ha labrado una reputación excelente. En su fábrica del norte de Indiana, la empresa utiliza quince fresadoras verticales Haas para convertir las ideas de los cirujanos más avanzados en tratamientos que mejoran la vida de pacientes de todo el mundo.
La expansión de Rochester Medical Implants
La población mundial está envejeciendo muy rápido. La ONU prevé que en el año 2050 una de cada tres personas del primer mundo tendrá más de sesenta años y una de cada diez habrá superado los ochenta años. Por supuesto, es positivo que la gente tenga una vida más larga y sana, pero un número cada vez mayor de personas padecerá dolencias relacionadas con el envejecimiento de los huesos y las articulaciones. Por suerte, los avances en la tecnología médica permiten que los cirujanos puedan sustituir los huesos y las articulaciones dañadas por piezas fabricadas por empresas como Rochester Medical Implants (RMI). “La gente anhela tener nuestros productos, pero, el día que los necesite, se alegrará de que los fabriquemos”, afirma James Evans, presidente y director general de la empresa.
James Evans entró en RMI (http://www.rmi.us.com) en 2007 después de una larga carrera en el sector, incluido el puesto de vicepresidente de una de las divisiones de la empresa Corning, encargado del márqueting y del desarrollo de productos. “RMI inició su andadura en 1996”, declara, “pero mis socios Marv Selge y Michael Method no entraron en la empresa hasta 2005. Enseguida se dieron cuenta de que su participación no podía limitarse a la de unos inversores pasivos, así que me pidieron que los ayudara. La empresa era proveedora de implantes e instrumental quirúrgico para un gran fabricante de equipos originales. Pero, aunque el listón de calidad de los productos era alto, los procesos internos no funcionaban bien. Era una empresa pequeña, pero faltaba disciplina y la tasa de desperdicio era enorme.” Evans sólo tardó cinco días en darse cuenta de que tendría que cortar por lo sano.
“No fue agradable”, admite, “pero hubo que actuar rápido para salvar la empresa. Había veinticuatro empleados y sólo queríamos quedarnos con dieciséis. Así que, en mi quinto día, liquidamos a todo el mundo y pedimos a quince de ellos que volvieran el lunes siguiente para que los volviéramos a contratar. Así fue como refundamos la empresa. Por suerte, ya teníamos algunos equipos buenos, como varias máquinas y tornos Haas, pero nadie les estaba sacando verdadero partido. Entonces, Tim Taylor, director comercial de la tienda de la fábrica Haas HFO Midwest, nos visitó un día. No sólo nos dio consejos sobre cómo aprovechar todo el potencial de las máquinas Haas, sino que nos ayudó a encontrar a nuevos empleados, colaboradores y buenos proveedores de herramientas”.
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